La temporada de caza en Extremadura arrancó por completo este miércoles 12 de octubre, cuando se levanta oficialmente la veda para la caza menor; aunque en la práctica en muchos cotos no lo harán realmente hasta el mes de noviembre o al menos hasta que hayan bajado las temperaturas, la humedad se haya incrementado y el campo esté en una situación más favorable para los cazadores, los perros y las especies cinegéticas.

“ Lo normal para que haya una presión cinegética sostenible es retrasar el inicio de la caza menor; que la caza esté ya otoñada, que las especies hayan podido comer algo de hierba y estén más fuertes, y que el campo esté más verde y sea más agradable para el cazador y su perro moverse en él», dice José María Gallardo, presidente de la Federación Extremeña de Caza (Fedexcaza).

La campaña se prevé desigual en función de la gestión cinegética que se haya hecho en cada coto, porque la realidad es que la situación de las especies de caza menor lleva años siendo complicada. Por un lado están las enfermedades que afectan a algunas de ellas y que han mermado mucho, por ejemplo, las poblaciones de conejos o de liebres en los últimos años.

Primero empezó el conejo con la mixomatosis y la enfermedad hemorrágica; unos años después la mixomatosis empezó a afectar también a las liebres y en ningún caso han logrado aún recuperar por completo la situación anterior salvo que se haya hecho una gestión específica de sus poblaciones. «A eso se une el incremento de la superficie forestal, los cambios de los aprovechamientos en el territorio», apunta también Gallardo.

Con ese contexto «la situación de las especies en cada caso va a variar mucho en función de la gestión que se haga, tanto cinegética como de hábitat, comida, agua o gestión de depredadores», dice el presidente de Fedexcaza. La cuestión, a su juicio, es que no se puede «generalizar» sobre la evolución de la temporada porque está muy condicionada por cómo se haya trabajado el resto del año.

12.671 licencias

Extremadura es una de las últimas regiones que inicia la temporada de caza. En el norte, por ejemplo, llevan cazando desde principios de septiembre. En la región hay 12.671 licencias de caza menor y otras 486 interautonómicas, según los datos de la Consejería de Agricultura, Desarrollo Rural, Población y Territorio. La interautonómica es la licencia que permite moverse por otras siete comunidades (Aragón, Asturias, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Galicia, Madrid y Región de Murcia). La mayoría de los aficionados de la región solo cazan en su territorio.

Extremadura tiene 3.500 cotos entre los destinados a caza mayor y a menor. Un total de  2.675 son cotos privados (845 de caza mayor y 1.830 de caza menor), mientras que otros 584 están en manos de las 450 sociedades locales que hay en Extremadura (246 en Badajoz y 338 en Cáceres). Estos últimos, eso sí, son los más grandes y concentran el 50% de la superficie de los cotos.

La caza mayor ya arrancó la actividad el pasado fin de semana con las primeras monterías el sábado 5 de octubre y ahora lo que se inicia es la actividad en el caso de la caza menor. Las sociedades locales serán las que más retrasen en todo caso el inicio de la actividad, mientras que no lo harán en tanta medida los cotos privados que deben obtener un rendimiento económico y ofrecer opciones a los clientes que llegan ya. Hay 1.830 cotos privados de caza menor en Extremadura, la mayoría en la provincia de Badajoz y son los últimos en iniciar la actividad, por los límites de la orden de vedas.

Incertidumbre

Qué va a pasar con las migratorias (paloma y zorzal) es otra de las incógnitas que prevén los cazadores para esta temporada que arranca. «No son las mismas poblaciones que hace años porque muchas se han hecho más sedentarias ya y no emprenden el viaje desde el norte de Europa al sur», recuerda Gallardo.

Aún así, esperan que a partir del 1 de noviembre, cuando se abra la veda en este caso, se puedan registrar algunas capturas.

La orden en vigor incluye además este año algunas novedades para estas especies, porque se ha adaptado la temporada a los periodos reproductores marcados por Europa, con lo que se adelantará la veda casi un mes en el caso de la mayoría de las especies del zorzal (salvo el común, que seguirá hasta el 12 de febrero) y dos semanas para la paloma torcaz (hasta el 12 de febrero).

Las orgánicas cambian las monterías para adaptarse a las elevadas temperaturas

El balance del primer fin de semana de monterías en Extremadura es «positivo» desde el punto de vista cinegético, aunque el calor que sigue haciendo aún está obligando a las orgánicas a modificar los horarios y el planteamiento de las jornadas para evitar las horas más intensas y las zonas más abruptas. «En lugar de comenzar a las 11.30 lo hacemos a las 9.00 y se seleccionan manchas más pequeñas y menos abruptas porque los perros no pueden aguantar de otra manera y menos aún teniendo en cuenta que apenas hay agua para que se refresquen», dice Ignacio Higuero, presidente de la Asociación de Profesionales de la Caza de Extremadura (Aprocex).

De momento se están cazando también más manchas de ciervos que de jabalíes, porque los cochinos requieren más esfuerzo por parte de los perros de las rehalas. «Pero estamos muy satisfechos porque el cliente ha respondido, tanto el extremeño, como el nacional».