La ‘Encuesta de condiciones de vida’ publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), únicamente el 9,2% de quienes se criaron en hogares pobres tienen ingresos altos en la edad adulta.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) analiza en una encuesta cómo se transmite la pobreza de padres a hijos y revela que solo el 9,2 % de las personas que se criaron en hogares con una situación económica mala o muy mala han conseguido tener ingresos altos en la edad adulta.

Se trata de los datos del ‘Módulo sobre transmisión intergeneracional de la pobreza’ de la ‘Encuesta de condiciones de vida’ relativos al año 2023 que este martes publica el INE y que analiza también el nivel de estudios de las personas que nacieron en familias con menos recursos.

Así, de los datos se desprende que el 23,3 % de quienes se criaron en familias pobres alcanzaron estudios superiores en 2023, cifra que contrasta con el 53,1 % de quienes procedían de familias con una situación económica buena o muy buena.

Además, el INE también destaca que el 36,2 % de los adultos cuyos padres tenían un nivel de estudios de educación secundaria de primera etapa o inferior, alcanzaron estudios superiores en 2023.

El 9,7 % de las personas de entre 25 y 59 años vivía en hogares sin recursos
La encuesta refleja que el 9,7 % de los adultos que ahora tienen entre 25 y 59 años vivía en hogares con una situación económica mala o muy mala cuando eran adolescentes. Este porcentaje ha disminuido respecto a la encuesta anterior, de 2019, cuando se situaba en el 10,1 %.

Mientras, el 43,5 % vivía en hogares con una situación económica buena o muy buena, un porcentaje superior al 32,4 % de 2019.

En cuanto a la situación económica actual de estas personas, los datos indican que el 24,6 % de los adultos que vivían en hogares pobres tenía ingresos bajos en 2023, mientras que el 9,2 % presentaba ingresos altos.

Esta diferencia en los porcentajes es inferior a la obtenida en la encuesta de 2019 (34,2 % con ingresos bajos y 9,4 % con ingresos altos).

Por su parte, el 16,9 % de los adultos que vivían en hogares con una situación económica buena o muy buena tenía ingresos bajos el año pasado, mientras que el 24,3 % tenía ingresos altos. Esta diferencia en los porcentajes es también inferior a la de 2019 (13,2 % con ingresos bajos y 30 % con ingresos altos).

El 23 % de los adultos procedentes de familias pobres alcanzó la educación superior
En cuanto al nivel de formación, de los adultos procedentes de familias con escasos recursos, un 19,3 % alcanzó una educación primaria o inferior y un 23,3 % una educación superior. En la encuesta de 2019 estos porcentajes fueron del 26,9 % y 15,8 % respectivamente.

En el caso de las familias con más recursos, el 5,2 % de los adultos tenía educación primaria o inferior y un 53,1 % educación superior. Esta diferencia de porcentajes es inferior a la de 2019 (3 % con educación primaria o inferior y 56,5 % con educación superior).

Si se tiene en cuenta la formación de los padres, el 40,1 % de las personas de entre 25 y 59 años cuyos padres tenían un nivel de estudios de educación secundaria de primera etapa o inferior, había alcanzado este mismo nivel de educación y el 36,2 % tenía educación superior.

Por otro lado, el 5,9 % de aquellos cuyos padres tenían educación superior, había alcanzado un nivel de secundaria de primera etapa o inferior, y un 77,4 % estudios superiores.

ondacero.es