Esta práctica es muy popular entre los mandatarios de nuestro país, pero ¿tiene alguna explicación? Los expertos lo califican como «miedo al descrédito».
Este martes, Noelia Núñez, vicesecretaria nacional de Movilización y Reto Digital en el Partido Popular, reconocía que aunque «no ha habido ánimo alguno de engaño», no ha acabado los estudios que figuran en el currículum que le facilitó al Congreso. Aunque pueda parecer un escándalo, esto no es la primera vez que ocurre en nuestro país, la lista es larga, Pablo Casado, Patxi López o el propio Pedro Sánchez.
Pero, ¿esto tiene razón de ser? Cualquiera pensaría que para poder formar parte del Congreso se requiere de unos estudios mínimos y que esa es la razón de que nuestros políticos inflen sus currículums, pero no es así. Solo hace falta ser mayor de edad, tener la nacionalidad española y no estar inhabilitado por sentencia judicial firme. Por lo que no se requiere de ningún nivel educativo específico. Entonces, ¿cuál es el motivo?
La explicación sociológica
Una de las razones más lógicas puede ser la famosa ‘titulitis’ que sufrimos en España, además de la poca contundencia con la que se tratan estos casos. Otros pueden pensar que es una forma de ascender en su propio partido, pero en muchas ocasiones son estos mismos los que facilitan las titulaciones a sus militantes.
Otro de los motivos que puede justificar esta práctica es la teoría del poder simbólico que ideó Pierre Bourdieu, sociólogo francés. En ella explica como el poder y el estatus social no se basa solamente en la riqueza, sino también en el conocimiento. Puede que inflar su trayectoria académica haga que se les dé más autoridad en el hemiciclo, hasta que se desmiente claro.
Guillermo Pérez Alonso, con más de diez años de experiencia como sociólogo y socio director de Social Lex, asegura que «muchos políticos sienten que sin esas credenciales no serán considerados válidos». «Sienten esa presión de aparentar pertenecer a esas élites preparadas» explica, de esa forma, dice que «evitan el miedo al descrédito».
Muchos políticos sienten que sin esas credenciales no serán considerados válidos
En la misma línea, la socióloga y politóloga Miriam Jiménez, más conocida en redes sociales como ‘miriamjlas’, insiste en que «a la política debe llegar gente muy competente y en nuestra cultura eso suele traducirse en títulos, cuando debería traducirse en conocimientos y experiencia» y denuncia que «a muchos políticos se les ha denigrado por no tener estudios universitarios». Reconoce también que las personas que ostentan estos cargos, «son profesionales con salarios muy altos» por lo que asegura que necesitan «justificar por qué están cobrando tanto».
Son profesionales con salarios muy altos, necesitan justificar por qué están cobrando tanto
El efecto halo que produce el currículum, tal y como explica la socióloga, suele ser el motivo que invita a los políticos a mentir cuando se lo presentan al Congreso.
¿Qué políticos han mentido en sus currículums?
Esta semana le ha tocado a Noelia Núñez, pero ya han existido casos en su mismo partido como el de Pablo Casado y su postgrado en Harvard o Cristina Cifuentes con un máster en Derecho Autonómico. También ocurre al otro lado de la bancada, Patxi López dijo que era ingeniero y al parecer no pasó de primero de carrera. Óscar Puente, el mismo que critica a la diputada del PP, presumía en su ficha de ministro de un «máster» que no es oficial y está emitido por la Fundación Jaime Vera, vinculada al PSOE.
El mismo Pedro Sánchez también peca de inflar su formación académica, presumía de tener un máster en el IESE que resultó ser un curso Liderazgo Público. Carles Puigdemont también usó esta técnica, alegando en su CV que era Licenciado en Periodismo y al parecer solo terminó Bachillerato.
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