El Sindicato del Profesorado Extremeño (PIDE), organización mayoritaria en la educación pública de Extremadura, ha solicitado formalmente a la Consejería de Educación, Ciencia y Formación Profesional la elaboración y puesta en marcha de un protocolo específico de actuación ante fenómenos meteorológicos adversos que permita proteger de forma eficaz la seguridad y la integridad de toda la comunidad educativa.

Desde el sindicato se considera imprescindible dotar a los centros educativos de un marco normativo claro y operativo que posibilite la toma de decisiones ágiles y autónomas en situaciones de riesgo derivadas de episodios atmosféricos de especial gravedad, evitando así la improvisación y la desigualdad de criterios entre centros.

PIDE propone la implantación de un mecanismo de actuación automática que contemple, entre otras medidas, la posibilidad de cierre de los centros educativos cuando se declare o prevea una alerta meteorológica naranja o superior en la zona afectada. Esta medida permitiría reducir riesgos innecesarios y evitar desplazamientos peligrosos tanto del alumnado como del personal docente y no docente.

Asimismo, el sindicato solicita que el protocolo establezca criterios claros y homogéneos que permitan al personal educativo evitar desplazamientos cuando las condiciones meteorológicas supongan un peligro evidente, garantizando en todo momento la seguridad de los trabajadores y trabajadoras del sistema educativo.

El documento reclamado debería incluir también la regulación de actividades complementarias, extraescolares y formativas, de manera que estas puedan ser suspendidas o reprogramadas automáticamente cuando concurran circunstancias meteorológicas adversas que comprometan la seguridad.

Por otro lado, PIDE ha solicitado la convocatoria urgente de un Comité Sectorial de Seguridad y Salud, de carácter extraordinario y monográfico, con el fin de analizar en profundidad los efectos ocasionados por la reciente borrasca Kristin en los centros educativos de la región. El sindicato considera prioritario evaluar los daños producidos, planificar su reparación inmediata y adoptar medidas preventivas eficaces que eviten situaciones similares en el futuro.

Desde PIDE insisten en que la creación de este protocolo no solo aportaría seguridad jurídica y organizativa, sino que reforzaría la prevención de riesgos laborales y la protección del alumnado, permitiendo a los centros educativos actuar con independencia, responsabilidad y rapidez ante fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes.

El sindicato concluye reiterando su disposición al diálogo y a la colaboración institucional para avanzar en la implantación de medidas que garanticen un entorno educativo seguro y adaptado a las nuevas realidades climáticas.