(EFE).- Los estudios que se llevan a cabo sobre el abecedario hallado en la tablilla de pizarra del yacimiento de Casas del Turuñuelo, en Guareña (Badajoz), en junio de 2024, está aportando nuevos datos para avanzar en el conocimiento de su escritura. Entre ellos se destaca el que puede ser compatible con el conocido alfabeto Espanca y sería el tercero meridional conocido. Este descubrimiento en el Yacimiento tartessos del Turuñuelo es de gran importancia.

Así se recoge en las conclusiones del artículo publicado por los investigadores Joan Ferrer i Jané, Sebastían Celestino y Esther Rodríguez, en la revista Palaeohispanica 25. En el artículo se detalla que la placa de Casas del Turuñuelo contiene 21 signos enteros, todos distintos y compatibles con los 21 que encabezan el abecedario de Espanca, «por lo que no cabe duda de su identificación como un abecedario».

Diferencias con los dos abecedearios meridionales conocidos

No obstante, se señala que a diferencia de los dos abecedarios meridionales ya conocidos, este dispone de un contexto arqueológico detallado. Esto se debe a que procede de una de las estancias anexas al edificio principal, dedicada al trabajo artesanal.

Aseguran que su cronología de finales del siglo V o principios del IV antes de Cristo también es precisa. Esta precisión viene avalada por la presencia de una copa tipo Cástulo amortizada dentro del ánfora tras la que apareció la placa.

Según explican, el hecho de que a la placa le falte una parte y solo se puedan reconstruir 27 signos, el mismo número que Espanca, y aunque no se pueda asegurar que fueran los mismos, «la mera coincidencia numérica refuerza la hipótesis de considerar que Espanca y Casa de Turuñuelo expresan un abecedario real de una escritura semisilábica que tenía suficiente con 27 signos para representar su lengua».

Se trataría de un abecedario «y no un ejercicio aleatorio o un abecedario incompleto, tal como se había planteado en algún caso para Espanca»

Añade que pese a que no se dispone de inscripciones locales que informen de la lengua concreta de los habitantes de Casas del Turuñuelo, la mera documentación de un abecedario paleohispánico implica que el artesano propietario de la placa y/o parte de su clientela era hablante de una lengua indígena.
Los expertos también consideran que por su longitud, como mucho 27 signos, como pasa con Espanca, y si se tratase de un abecedario completo, se podría descartar la escritura del sudoeste, que requiere más de 30.
Además, la ausencia de dualidades y la presencia solo residual de signos complejos descartaría también las escrituras duales ibérica y turdetana.
Así, se estaría ante una escritura meridional no dual adaptada para alguna de las lenguas de la zona. Sin descartar de momento ninguna lengua, puesto que una lengua puede ser representada por diversos sistemas de escritura, tal como pasa en el caso ibérico.

Los estudios permiten mantener el orden canónico fenicio
Otro de los hallazgos es que el signo 11 del abecedario de Casas del Turuñuelo aporta información clave sobre el signo 11 de Espanca. Todo apunta a que se trata de variantes del mismo signo, lo que permitiría seguir manteniendo el orden canónico fenicio de los 13 primeros signos.
Por lo que respecta a su funcionalidad, se resalta que la mayoría de los abecedarios conservados en otras epigrafías sobre soportes duros son de tipo cultural. Por lo que en este caso su contexto arqueológico en un taller artesanal y el hecho que esté llena de esbozos apunta «a un uso práctico, en la que la placa serviría de apoyo al artesano a la hora de grabar los motivos diseñados en materiales nobles».

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