Apag Extremadura Asaja no podemos quedarnos callados ante lo que está ocurriendo con el arroz. Arrancamos campaña y lo hacemos en una situación insostenible: los pre-cios están hundidos, no cubren costes y ponen en riesgo la supervivencia de nuestras explotaciones.
Extremadura es la segunda comunidad productora de arroz de España, con más de 20.000 hectáreas de cultivo, lo que supone cerca del 25% de la producción nacional. Estamos hablando de unas 200.000 toneladas de arroz que se recogerán esta campaña, con excelente calidad que siempre caracteriza a nuestro producto, cultivado con todas las garantías de trazabilidad y bajo las normativas más exigentes de la Unión Europea.
Y, sin embargo, ¿de qué nos sirve tanto esfuerzo si Europa nos abandona a nuestra suerte?
Mientras a los agricultores extremeños se nos obliga a cumplir con normas cada vez más estrictas y costosas, Bruselas permite la entrada masiva de arroz de países como India o de otras zonas de Asia sin ningún tipo de exigencia fitosanitaria ni de trazabilidad. Aquí se nos aprieta con un “5” en controles, y allí se les deja pasar con “0”. Esto es una competencia desleal intolerable que está arruinando al sector.
Lo hemos advertido, pero Europa sigue sorda
Desde Apag Extremadura Asaja llevamos meses advirtiendo de esta situación y hemos presentado un documento conjunto con productores, comercializadores y transformado-res, trasladado tanto al Ministerio de Agricultura como a la Junta de Extremadura, para que se hiciera presión en Bruselas. ¿La respuesta? Inexistente.
Lo que exigimos ya lo elaboramos en un documento desde el pasado año:
• Cláusula de salvaguardia automática, que se active sin dilación cuando peligre nuestra producción.
• Aranceles reales, no ésta vergüenza de arancel 0 que destruye nuestro mercado.
• Reciprocidad en las normas: lo mismo que se nos pide a nosotros, que se exija a quien exporta a Europa.
• Etiquetado transparente, que diga claramente de dónde procede el arroz y no en-gañe al consumidor con frases como “envasado en España” cuando viene de Asia.
Una ley inútil y un futuro incierto
Para colmo, la Ley de la Cadena Alimentaria, aprobada en 2013 con el supuesto fin de garantizar precios justos, ha demostrado no valer absolutamente para nada. Los precios siguen por los suelos y los agricultores seguimos en la más absoluta indefensión.
Lo decimos alto y claro: no vamos a permitir que se cierre ni una explotación más. No podemos aceptar que se juegue con algo tan estratégico como es la soberanía alimentaria. El arroz es vital para Extremadura, para España y para Europa.
La presidenta de la Comisión Europa, que debería defendernos, en lugar de pisar la tie-rra, siguen cómodamente instalados en su lentitud y su falta de compromiso. Su pasivi-dad es una muestra clara de desprecio hacia el sector primario, la base de la pirámide de la que depende todo lo demás.
En Apag Extremadura Asaja lo decimos con toda rotundidad: si Europa no reacciona ya, será directamente responsable de la desaparición del sector arrocero y del futuro incierto de miles de agricultores.



