Hornachos volvió a demostrar ayer, primer viernes del mes de marzo, la profunda devoción que el pueblo profesa a Nuestro Padre Jesús Nazareno con la celebración del tradicional besapié en su honor, una de las citas religiosas más arraigadas y esperadas por los vecinos y vecinas de la localidad.

Desde primeras horas del día, numerosos hornachegos y hornachegas se acercaron al templo para participar en este acto cargado de simbolismo, fe y tradición, que cada año marca de forma especial el calendario religioso del municipio y sirve como antesala espiritual a la llegada de la Semana Santa. A lo largo de toda la jornada, el goteo constante de fieles evidenció el fuerte vínculo que la imagen mantiene con el pueblo, convirtiendo el besapié en un momento de recogimiento, oración y encuentro con la tradición.

La imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno fue dispuesta de manera especial para permitir a los fieles acercarse y venerarla, brindando también la oportunidad de contemplar más de cerca este hermoso y venerado trabajo artístico que despierta una gran admiración entre quienes lo visitan. Muchos devotos aprovecharon este momento para detenerse unos instantes en silencio, elevar una oración o renovar su promesa ante la imagen.

Uno de los momentos más significativos del besapié volvió a ser la tradicional petición de “las Tres Gracias”, una costumbre profundamente arraigada en la cultura y la religiosidad popular de Hornachos. Como cada año por estas fechas, numerosos fieles se acercaron con la esperanza de solicitar esas tres peticiones personales que, según la tradición transmitida de generación en generación, se presentan con especial devoción ante Nuestro Padre Jesús Nazareno en esta jornada tan señalada.

La celebración volvió a convertirse, además, en un punto de encuentro para varias generaciones de hornachegos, que mantienen viva esta tradición transmitida por sus mayores. Familias completas, jóvenes, mayores y visitantes participaron a lo largo del día en este acto sencillo pero cargado de significado, reafirmando la identidad cultural y religiosa del municipio.

Con este besapié celebrado ayer, Hornachos mantiene viva una de sus costumbres más queridas, un gesto de devoción que se repite año tras año y que continúa siendo una muestra palpable del cariño, respeto y fe que el pueblo siente hacia Nuestro Padre Jesús Nazareno.

La jornada concluyó en un ambiente de recogimiento y gratitud, dejando una vez más patente que esta tradición sigue plenamente vigente en la vida del municipio y que continuará formando parte del patrimonio espiritual y cultural de Hornachos durante generaciones.

Foto: Archivo, Luis Penco