(EFE).- Miguel Ángel Gallardo se estrena como candidato socialista a la Presidencia de la Junta de Extremadura con casi todo en contra.
Sustituir a la alargada figura de Guillermo Fernández Vara, remontar unas encuestas con el PSOE claramente a la baja y su procesamiento en el caso David Sánchez.
Este desfavorable escenario contrasta con el modelo de éxito electoral con el que se presentó a las primarias del PSOE extremeño.
En su hoja de servicios sobresalían seis mayorías absolutas consecutivas como alcalde de Villanueva de la Serena (Badajoz).
La renovación del partido
El resultado de las autonómicas de 2023 precipitó la renovación en el partido.
Los socialistas ganaron por 6.843 votos de diferencia al PP, pero el apoyo de Vox permitió la investidura como presidenta de la candidata popular María Guardiola.
A la vista del pacto alcanzado en el bloque de la derecha y la imposibilidad de formar gobierno, Fernández Vara, que fue presidente en tres ocasiones, en dos etapas, declinó continuar como jefe de la oposición y anunció su salida de la secretaría general del partido después de quince años en el cargo.
Mientras Fernández Vara se convertía en senador por designación autonómica, el PSOE abría un proceso extraordinario de renovación que culminó con la victoria de Gallardo en las primarias.
Obtuvo un 55,71 % de apoyo frente a la vicepresidenta primera de la Asamblea de Extremadura, Lara Garlito.
Dos primarias en 315 días
Su labor al frente del partido fue contestada meses después y se enfrentó a unas nuevas primarias con motivo del congreso ordinario, otra vez contra una oponente mujer y cacereña.
Con sólo 315 días de diferencia ganó por segunda vez y con un respaldo superior -61,78 %- a la vicepresidenta primera de la Diputación de Cáceres, Esther Gutiérrez.
Gallardo perdió en la provincia de Cáceres en ambos procesos y entre medias se coló su imputación por la contratación en la Diputación de Badajoz de David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno.
Con el desarrollo de la instrucción, Gallardo fue procesado y en mayo se sentará en el banquillo junto a David Sánchez y otras nueves personas más.
El candidato socialista achaca la causa a una maniobra de la ultraderecha.
Nacido en Villanueva de la Serena en 1974, es el único que ha presidido la Diputación de Badajoz en tres legislaturas, aunque abandonó el cargo para entrar en la Asamblea.
Un polémico movimiento que la justicia consideró un fraude de ley en busca del aforamiento.
Candidaturas aprobadas casi por unanimidad
Tras la convocatoria electoral, el Comité Regional del PSOE ratificó su candidatura por unanimidad.
A pesar del resultado hubo algunos voces críticas con su designación, como la del presidente de la Diputación de Cáceres y exsecretario provincial del partido, Miguel Ángel Morales, según un vídeo que se filtró de la reunión.
Los socialistas concurren a los comicios con unas candidaturas renovadas en alrededor del 75 % y aprobadas casi por unanimidad, con el 98 % de los votos.
Gallardo confía en dar la vuelta a unas encuestas muy negativas para el PSOE, especialmente la del CIS, que en el peor escenario le da 19 escaños, nueve menos.
Para ello se apoya en los valores históricos del partido, la movilización de la militancia, su modelo municipalista y el legado de Juan Carlos Rodríguez Ibarra y Guillermo Fernández Vara -fallecido en octubre-.
Y en los efectos positivos de la gestión de Pedro Sánchez en Extremadura, quien le arropará en cuatro actos electorales, frente a lo que Gallardo considera políticas regresivas del Gobierno de María Guardiola en sanidad, educación o dependencia.



