Este miércoles hubo que desalojar de nuevo a los habitantes de la zona de La Isleta, en Coria, tras el aumento del caudal del río Alagón a su paso por la localidad. El Ayuntamiento activó el Nivel 2 del Plan de Emergencia Municipal (PEMU) como medida preventiva ante el riesgo de inundaciones, en una escena que vuelve a reflejar la tensión acumulada en varios puntos de la región tras días de intensas precipitaciones.

Aunque este jueves Extremadura amanece sin alertas meteorológicas activas, la situación dista mucho de estar normalizada. La región permanece en alerta técnica y vigilancia permanente ante la previsión de nuevas lluvias este viernes por la llegada de la borrasca Nils, que activará avisos de nivel amarillo en amplias zonas del territorio.

Una región pendiente de sus ríos

La principal preocupación no se encuentra ya únicamente en lo que pueda caer del cielo, sino en lo que baja por los cauces. Los desembalses que se están realizando en numerosas presas están alimentando unos ríos que ya circulan con caudales muy elevados tras el episodio continuado de lluvias de los últimos días.

La acumulación de agua en embalses obligó a abrir compuertas de manera preventiva para garantizar la seguridad estructural de las presas, pero ese alivio controlado se traduce aguas abajo en incrementos significativos de caudal, especialmente en las cuencas del Tajo y del Guadiana.

Cuenca del Tajo: presión sostenida

En la cuenca del Tajo, el número de estaciones de aforo que superan el umbral de aviso hidrológico rojo asciende ya a 24, lo que evidencia la magnitud del episodio. Además, 27 presas están desembalsando de forma significativa, nueve de ellas en nivel rojo.

En Extremadura, se encuentran bajo ese nivel de aviso:

Cedillo

Alcántara

Valdecañas

Valdeobispo

Jerte-Plasencia

Villar de Plasencia

Estos desembalses están incrementando el caudal de tramos sensibles del Tajo y de sus afluentes, obligando a un seguimiento constante por parte de la Confederación Hidrográfica del Tajo y de los servicios de Protección Civil.

La situación es especialmente delicada en zonas tradicionalmente inundables, donde cualquier nuevo aporte de lluvia puede complicar el escenario si coincide con picos de desembalse.

Cuenca del Guadiana: numerosos puntos en rojo

En la provincia de Badajoz, dentro de la cuenca del Guadiana, la situación también es significativa. Once estaciones de aforo han superado el nivel rojo de aviso hidrológico y 19 presas están desembalsando.

Se encuentran en nivel rojo:

Guadiana en Orellana la Vieja

El Zújar en Campanario

Guadiana en Villanueva de la Serena

Ruecas en Logrosán y Don Benito

Guadiana en Valverde de Mérida

Aljucén en Aljucén

Guadiana aguas abajo de Montijo

Lácara aguas abajo de Canchales

Lorianilla en Pueblonuevo del Guadiana

Guadiana en el azud de Badajoz

En estos puntos, el caudal supera los umbrales considerados de riesgo, lo que obliga a extremar la precaución en explotaciones agrícolas, caminos rurales y zonas próximas a los márgenes fluviales.

Infraestructuras y comunicaciones afectadas

Las consecuencias del temporal siguen siendo visibles en la red viaria extremeña.

En la provincia de Badajoz, seis carreteras de la red provincial continúan cerradas al tráfico por acumulaciones de agua y daños provocados por las precipitaciones.

En la provincia de Cáceres, varias vías también permanecen cortadas. La última en hacerlo fue la CC-225, entre Baños de Montemayor y La Garganta, cerrada durante la pasada noche.

Asimismo, el Ayuntamiento de Badajoz procedió al cierre preventivo del acceso a la urbanización Los Lebratos, una medida adoptada ante el riesgo de crecidas y acumulaciones de agua.

A la espera de la borrasca Nils

Con este escenario hidrológico de base ya tensionado, la llegada de la borrasca Nils este viernes genera inquietud. Los avisos amarillos por lluvias podrían complicar la evolución de los caudales si las precipitaciones son persistentes o intensas en zonas donde los suelos ya se encuentran saturados.

Los técnicos advierten de que el verdadero riesgo no radica únicamente en la intensidad puntual de las lluvias, sino en la persistencia y acumulación, que podrían mantener o incluso elevar los niveles actuales de los ríos.

Coordinación y vigilancia continua

La situación obliga a mantener activados los protocolos de seguimiento y coordinación entre ayuntamientos, diputaciones, Junta de Extremadura, Confederaciones Hidrográficas y cuerpos de emergencia.

Aunque no se registran incidencias generalizadas más allá de cortes puntuales y evacuaciones preventivas, el escenario es de prudencia máxima. Las próximas 48 horas serán determinantes para comprobar si los caudales comienzan a estabilizarse o si, por el contrario, las nuevas lluvias obligan a adoptar medidas adicionales.

Extremadura afronta así un nuevo episodio de vigilancia meteorológica e hidrológica, con la mirada puesta en el cielo, pero también en unos ríos que ya circulan al límite de su capacidad.

Foto: Cedida