Los vecinos de Oliva de Plasencia permanecen confinados desde esta madrugada por el incendio, que sigue descontrolado

Según informa el periódico regional HOY El incendio declarado en la tarde-noche del pasado martes en Jarilla avanza descontrolado.

El fuego mantiene cortados 25 kilómetros de la autovía A-66 y la N-630 entre Oliva de Plasencia y Casas del Monte.

En concreto, desde el kilómetro 446 al 471. Además, ha obligado a confinar a los vecinos de Oliva (292 habitantes), que recibieron esta madrugada un envío masivo de ES-Alert para que permanecieran en sus domicilios con las ventanas y puertas cerradas, y a desalojar viviendas aisladas y establecimientos en la zona afectada.

Por su parte, los vecinos de Jarilla, Villar de Plasencia y Cabezabellosa siguen desalojados.

«Noche donde se han cumplido los peores pronósticos», ha asegurado el consejero de Presidencia, Abel Bautista, que ayer ya vaticinaba que las condiciones meteorológicas no se preveían favorables, con rachas de viento fuertes.

«Esto hace que el incendio que conocemos ahora mismo no sea el que conozcamos a partir de las cuatro o cinco de la mañana», decía. «Habrá que ver hasta qué punto pueden actuar los medios aéreos en esta situación y tendremos ayuda de las comunidades de Andalucía y Madrid», añadía.

«El día de hoy va a ser muy complicado», ha escrito en la red social X, donde ha pedido a la población que siga las recomendaciones de las autoridades y a quienes se encuentren en las zonas afectadas que tengan máxima precaución. «No hay nada más valioso que la vida», ha apostillado.

La situación operativa 2 del Plan Especial de Protección Civil ante Incendios Forestales, Infocaex, para toda la región, se encuentra activa debido a la simultaneidad de varios incendios en la región. El fuego iniciado entre los valles del Jerte y el Ambroz se ha convertido en el undécimo gran incendio del verano, con más de un millar de hectáreas calcinadas.

La jornada de ayer fue calificada por Bautista como una «situación anómala». Hubo una sucesión de tormentas con descarga eléctrica, mas de 700 rayos que la tarde del martes originaron hasta 17 incendios forestales en la región, de manera principal en el norte de la provincia cacereña.

Además de evacuaciones, las llamas y el humo también han obligado a cortar otras carreteras. Este jueves ya son cuatro las vías afectadas.

Además de la A-66 y la N-630, en la noche del martes y madrugada de miércoles se cerraron al tráfico la CC-213, de la A-66 a Cabezabellosa por Villar de Plasencia; y la CC-214, el acceso desde la N-630 a Jarilla, que permanecen cortadas.

Desde el primer día, el martes más de 300 efectivos, con participación de un centenar de miembros de la UME, se esfuerzan sobre el terreno y por el aire para apagar las llamas que han llevado fuera de sus casas a unas 700 personas de las localidades de Jarilla, Villar de Plasencia y Cabezabellosa, pequeños pueblos de Trasierra y Valle del Jerte. Esta noche, más de 200 todavía han dormido en la Ciudad Deportiva de la capital placentina.

Pero los que realmente han corrido una situación de peligro como no se recuerda desde hace años en Extremadura es el pequeño número de vecinos que decidió quedarse en su casas y obviar los llamamientos de evacuación.

Ayer, el cambio de viento convirtió Cabezabellosa en una ratonera en palabras del consejero, y llevó al límite a los distintos cuerpos que están interviniendo de forma coordinada contra el fuego para abrir una via de escape y sacar literalmente del municipio a estos habitantes. No se recuerda una operación igual, que incluyó primero una alerta móvil masiva.

El dispositivo de rescate de los vecinos de Cabezabellosa que habían ignorado las indicaciones de desalojo de la población finalizó con la evacuacion de 19 vecinos uno de ellos en camilla y otro con asistencia de oxígeno.

El peligro para las personas ha dejado en un segundo plano en las últimas horas el daño medioambiental. A falta de un recuento oficial cuando se consiga apagar todos los focos (anoche aún había seis activos), se conoce que las llamas ya han arrasado solo en el incendio de Jarilla más de 1.200 hectáreas.

Los otros siniestros forestales, además, han atacado zonas tan emblemáticas y de tanto valor ecológico como el Parque Nacional de Monfragüe (con una afección pequeña) y la comarca de Las Hurdes.

Este incendio preocupaba ayer por su evolución al estar en un lugar, en el término municipal de Casares, bastante inaccesible e impedir las condiciones meteorológicas de tormentas aprovechar todas las horas los medios aéreos.

Hasta el momento, la superficie es sensiblemente menor que en otros siniestros, como el que tuvo lugar en julio también en Las Hurdes, pero la simultaneidad, la cercanía a viviendas en algunos ocasiones y las condiciones tan adversas, con ola de calor, están llevando al límite a los recursos disponibles.

Además, todavía falta por saber la evolución de los focos activos a lo largo de este jueves y las próximas horas.

La multiplicación de fuegos en Extremadura, en un momento en que otras comunidades autónomas están afrontando siniestros incluso de mayor envergadura, hizo que el Rey Felipe VI se interesara ayer por la situación de emergencia en una conversación telefónica con la presidenta de la Junta, María Guardiola, que difundió el interés del monarca a través de las redes sociales.

En contra de lo sucedido en otras ocasiones, las llamas no se originaron por una acción humana, bien intencionada como sucede en muchas ocasiones, bien por negligencias o descuidos, sino de forma natural.

A partir de ahí, la coordinación autonómica y estatal parece haber funcionado hasta el momento y solo la negativa de los vecinos de abandonar sus casas ha generado críticas, en este caso desde la Administración a los ciudadanos que no atendieron las recomendaciones.

Foto : Paco Castañares