Lo que equivale a una media de cuatro casos diarios, con un consumo de electricidad defraudado de cerca de 4 millones de kilovatios hora.
La manipulación de las instalaciones eléctricas para cometer fraude es, según ha señalado recientemente la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC), un «problema en aumento en los últimos tiempos que perjudica a todos los consumidores y genera riesgos para la seguridad ciudadana».
Detrás del fraude eléctrico, hay un «riesgo evidente» de electrocución e incendio que puede afectar no sólo al que realiza la manipulación de las instalaciones, sino a las personas que están a su alrededor.
En los últimos años, se han registrado sucesos «muy graves» que han provocado heridos e incluso muertes por la alteración de las instalaciones eléctricas para el robo de electricidad.
El fraude eléctrico implica además un coste económico para todos los consumidores a través de la factura, y tiene además efectos «muy perniciosos» sobre la calidad del suministro eléctrico.
Los principales causantes de estos problemas son las plantaciones de marihuana en el interior de pisos, casas o edificios, las conocidas como plantaciones ‘indoor’, que utilizan sofisticadas instalaciones eléctricas enganchadas ilegalmente a la red con grandes consumos durante las 24 horas del día que causan estragos en las instalaciones eléctricas.



