La Junta apoya este encuentro que es mucho más que una feria y a los ganaderos para mantener un ovino competitivo
El Salón Ovino de Castuera alcanza este año su 40ª edición convirtiéndose en una cita que ya forma parte de la historia de Extremadura. No es solo un escaparate de ganado, ni un punto de encuentro profesional: es un homenaje colectivo a un sector que sostiene a la región desde hace generaciones y a las familias que lo hacen posible con su esfuerzo diario.
Y es que el sector ganadero no entiende de horarios ni de comodidades algo de lo que es muy consciente la Junta de Extremadura y, por ello precisamente, mantiene unas políticas de cercanía y apoyo permanente a los agricultores y ganaderos.
Porque se trata de unos oficios imprescindibles, de los que dependen la economía, el paisaje y la identidad de nuestra tierra.
En lo que al ovino se refiere, los datos hablan por sí solos, en Extremadura se cría casi una de cada tres ovejas reproductoras de carne de España, lo que nos convierte en líderes nacionales con casi un 20 % de la producción ovina del país. Las dehesas extremeñas guardan el mayor rebaño de España y, con él, un modelo de vida que fija población al territorio, conserva un ecosistema único como es nuestra dehesa y mantiene vivas tradiciones que forman parte de nuestra cultura.
Pero detrás de las cifras hay algo más importante: las personas. Ganaderos que, pese a sequías, enfermedades y mercados inciertos, mantienen vivo el campo con su trabajo incansable. Y ahí es donde la Junta de Extremadura quiere estar, acompañando con hechos y no solo con palabras.
Esto se demuestra en las políticas encaminadas a una buena sanidad animal pero también en el impulso a la modernización de las explotaciones ganaderas, la incorporación de jóvenes de una manera rápida con el único objetivo de conseguir garantizar el deseado relevo generacional y la innovación como herramienta de futuro.
Al mismo tiempo, el Ejecutivo extremeño defiende con orgullo el valor de las figuras de calidad — como la DOP Queso de La Serena o la IGP Corderex— porque cada producto que llega al mercado con estos sellos es un reconocimiento al esfuerzo de quienes lo hacen posible.
La sanidad animal, política clave
Del mismo modo, dentro de las acciones de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Sostenible encaminadas a respaldar al sector ganadero, la sanidad es una política clave y fundamental.
El año pasado la región se vio inmersa en una complicada situación debido a los focos de lengua azul que fueron apareciendo y que mantuvieron al Gobierno autonómico en permanente trabajo con transparencia y buscando las medidas más oportunas para evitar todos los perjuicios posibles.
En este 2025 ya hay algunos focos en los que la Dirección General de Agricultura y Ganadería está empleando la experiencia adquirida y una permanente labor de prevención y vigilancia.
Según los protocolos actuales, no hay restricciones de movimiento y la vacunación es voluntaria, si bien, desde la Administración regional se recomienda la inoculación puesto que es muy importante para la prevención del virus. En ello, los ganaderos cuentan con las dosis que la Consejería de Agricultura suministra de forma totalmente gratuita.
Para ello, la Junta de Extremadura lleva realizada una inversión de 7 millones de euros aproximadamente destinados a la compra de más de nueve millones de dosis de vacunas frente a todos los serotipos del virus de la lengua azul, entregadas sin coste alguno a los ganaderos.
Una medida que refuerza la sanidad animal y que evita que la prevención suponga un gasto adicional para las explotaciones ovinas de Extremadura ya que el Ejecutivo de María Guardiola es consciente de que esto no es sólo un problema sanitario sino que supone noches sin dormir, preocupación por el futuro, y muchas incertidumbres.
Por eso, la Junta de Extremadura trabaja de la mano de veterinarios y asociaciones para reforzar la prevención y responder de manera eficaz a las inquietudes de los ganaderos de ovino.
Porque en cada rebaño hay un trabajo, una familia y una historia. Y si Extremadura mantiene su liderazgo en el ovino, es gracias a la tenacidad de quienes nunca han dejado de cuidar lo que somos.
Cuarenta años después de su primera edición, el Salón Ovino de Castuera se ha convertido en mucho más que una feria ganadera: es un símbolo de orgullo para una comarca, un referente para todo el país y un recordatorio de que Extremadura seguirá siendo tierra de ovino. Ese futuro se construye día a día con el sacrificio de las familias ganaderas y con el compromiso firme de la Junta de Extremadura de caminar a su lado.




