«Todos esos indicios racionales nos llevan a pensar que el único móvil posible es el sexual» en el asesinato de Manuela Chavero

El perfil criminológico que presenta Eugenio Delgado, el acusado de la muerte de Manuela Chavero, «cumple los criterios diagnósticos de sadismo sexual», algo que «es la primera vez» que ven, debido a la «crudeza» de comportamientos y mensajes y de «cómo se produce esa excitación por ese dolor físico o por ese dolor psicológico que viene de la humillación o del sometimiento de la mujer».

Así lo han asegurado un comandante y un sargento del equipo de Análisis del comportamiento delictivo de la Policía Judicial de la Guardia Civil, que han declarado este miércoles en el juicio que se sigue en la Audiencia Provincial de Badajoz contra Eugenio Delgado por el asesinato de Manuela Chavero en julio de 2016 en Monesterio.

Según han explicado los expertos en comportamiento de la Guardia Civil en el perfil que han dibujado del acusado de acuerdo a los testimonios de su entorno que han recogido, así como de los mensajes que han analizado de su móvil, ya que según han apuntado, el acusado no ha querido colaborar con ellos cuando fueron a visitarlo a la cárcel de Badajoz, ni tampoco su madre y su hermana, por recomendación de su abogado.

Los agentes han señalado que en su móvil se han encontrado con unos mensajes que les «impactan» a pesar de que han participado en unas mil investigaciones, pero «creo que es la primera vez que digo que una persona cumple criterios diagnósticos de sadismo sexual».

Y es que, «es tan brutal lo que vemos y vemos que lo cumple tan claramente el diagnóstico» de sadismo que por eso hacen mención en un informe, en el que señalan que en los historiales de chat del acusado «puede apreciarse cómo se interesa exclusivamente por llevar a cabo prácticas sexuales violentas o que impliquen el sometimiento o la humillación de la mujer».

Además, Eugenio Delgado tenía «un patrón de conducta persistente», ya que «no era un comentario aislado», sino que «había una insistencia» con las mujeres con las que hablaba para mantener relaciones, en las que «está claro lo que le produce excitación, el que le duela, el que se encoja, el que se retuerza y el que le produzca sangre y daño y dolor» a la mujer, ha relatado el agente.

EL ÚNICO MÓVIL POSIBLE ES EL SEXUAL»

Por otra parte, y respecto al móvil del asesinato de Manuela Chavero, señalan «Todos esos indicios racionales nos llevan a pensar que el único móvil posible es el sexual» en el asesinato de Manuela Chavero.

Así, explica que el hecho de que el acusado desnudara el cuerpo de Manuela Chavero antes de enterrarla supone «una cosa muy relevante» para los criminólogos», ya que según señalan «para catalogar un homicidio como sexual, uno de los indicadores es la desnudez del cuerpo», que supone «un indicador por excelencia de un homicidio sexual».

También, han señalado, «se han visto diferencias entre la agresión sexual, que no acaba con la vida de la víctima, y el homicidio, que la quita la ropa por completo», por lo que para los investigadores supone «dato fundamental» que el cuerpo estuviera desnudo.

 «Hay indicios más que de sobra para que la única hipótesis posible sea la sexual», ha señalado el agente, quien ha considerado además que «tiene que haber cierta planificación» del crimen, aunque no sea de días, pero si anterior, ya que «lo que está claro es que la intentó sacar de su casa y llevarla a un lugar más seguro para él».

Ha añadido que en este caso, «el accidente está descartado, no se pudo producir», y también descartan el lucro, ya que «Manuela no tiene una posición económica alta y no faltaba nada de su casa», así como la venganza porque «no tiene una relación con una disputa, una enemistad, un conflicto previo».

Por tanto, se descartan todas las hipótesis menos la sexual, de acuerdo a que el acusado presenta «un trastorno, por unos impulsos, una excitación por prácticas sexuales sádicas», ante lo que ocurre que «no se encuentran mujeres dispuestas a someterse a ese tipo de prácticas dolorosas y humillantes, voluntariamente», por lo que «es muy normal que en algún momento se haga de manera involuntaria», ha señalado el criminólogo.

La consecuencia de esa parafilia es que al final uno lo tiene que hacer de manera involuntaria porque si no, no lo consigue hacer», lo cual, unido a «la impulsividad, la falta de control emocional», provoca que «todos esos indicios racionales nos llevan a pensar que el único móvil posible es el sexual», concluyen.

EP