El Movimiento de Mujeres Migrantes de Extremadura ha celebrado este lunes una concentración en la Plaza de España de Mérida para reivindicar empleo digno, salarios justos y reconocimiento social y laboral para las trabajadoras del hogar y los cuidados, coincidiendo con la conmemoración del Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar y los Cuidados.
La convocatoria reunió a trabajadoras del sector, representantes de colectivos sociales, activistas feministas y ciudadanía, con el objetivo de visibilizar la situación de un ámbito laboral esencial para el funcionamiento de la sociedad y la sostenibilidad de la vida cotidiana, pero que continúa marcado por la precariedad, la invisibilidad y la desigualdad estructural.
Bajo el lema “Todos los derechos, para todas las mujeres, incluidas las mujeres migrantes”, las participantes denunciaron que el actual modelo de cuidados en España sigue sosteniéndose sobre profundas desigualdades de género, origen y clase social. Durante el acto se procedió a la lectura pública de un manifiesto en el que se expusieron datos y reflexiones que describen la realidad del sector.
Según el documento, más del 78 % de las personas empleadas en el ámbito de los cuidados son mujeres, una cifra que supera el 95 % en el empleo doméstico. Además, cerca de la mitad de las trabajadoras del hogar son mujeres migrantes, quienes desempeñan tareas fundamentales como el cuidado de personas mayores, menores y personas dependientes, así como labores de limpieza, acompañamiento y mantenimiento del hogar.
El manifiesto señala que el sistema de cuidados en España se sostiene, en gran medida, sobre una división racializada del trabajo, en la que mujeres migrantes asumen responsabilidades esenciales para el bienestar colectivo mientras enfrentan mayores niveles de precariedad laboral, menor reconocimiento profesional y múltiples barreras para acceder a otros empleos o mejorar sus condiciones de vida.
Las trabajadoras del hogar denunciaron situaciones habituales como jornadas laborales prolongadas, salarios insuficientes, falta de inspecciones laborales en domicilios particulares, realización de tareas no reconocidas formalmente y limitaciones en el acceso pleno a derechos laborales y protección social. Asimismo, alertaron sobre la especial vulnerabilidad de las trabajadoras internas, cuya realidad laboral puede implicar disponibilidad casi permanente, aislamiento social, dependencia económica y una mayor exposición a situaciones de abuso o explotación.
Durante la concentración, las organizaciones convocantes insistieron en que dignificar el trabajo del hogar y los cuidados constituye una cuestión de justicia social y de derechos humanos. En este sentido, defendieron la necesidad de avanzar hacia una transformación profunda del modelo actual mediante un proceso de redistribución de los cuidados entre hombres y mujeres y entre las administraciones públicas, el mercado laboral y la comunidad.
El manifiesto plantea además la necesidad de “descolonizar” los cuidados, entendiendo este concepto como la superación de desigualdades históricas que han asignado el trabajo reproductivo y de cuidados a mujeres migrantes en condiciones de menor protección y reconocimiento. Las participantes reclamaron políticas públicas que garanticen corresponsabilidad social, servicios públicos de cuidados suficientes y condiciones laborales justas para todas las trabajadoras.
Entre las principales reivindicaciones destacan la equiparación efectiva de derechos laborales, la mejora de salarios, el acceso real a la protección social, el reconocimiento político y simbólico del trabajo doméstico, así como el fortalecimiento de los mecanismos de inspección y protección frente a situaciones de abuso laboral.
Las organizadoras subrayaron que reconocer el cuidado como un derecho colectivo implica dejar de considerarlo una responsabilidad individual asignada históricamente a determinadas mujeres. “Poner la vida en el centro no puede significar poner a unas vidas al servicio de otras”, señalaron durante la lectura del manifiesto, insistiendo en la necesidad de replantear el modelo social desde criterios de igualdad, dignidad y sostenibilidad.
El acto concluyó con un llamamiento a las instituciones públicas, administraciones y sociedad civil para situar los cuidados en el centro de las políticas públicas, garantizar condiciones laborales dignas y reconocer el papel imprescindible que desempeñan las trabajadoras del hogar y los cuidados en el bienestar colectivo.
El Movimiento de Mujeres Migrantes de Extremadura reafirmó su compromiso de continuar impulsando acciones de sensibilización, movilización social y diálogo institucional para avanzar hacia un sistema de cuidados más justo, igualitario y respetuoso con los derechos humanos.



