Los códigos QR permiten al consumidor con un único escaneo acceder a una gran cantidad de información sobre los productos, desde detalles de su origen y trazabilidad, hasta sugerencias de uso, recetas o en el caso de los alimentos, si alguno de estos productos está sujeto a una alerta alimentaria.
Durante las últimas décadas, el código de barras ha sido un elemento clave en el comercio, contribuyendo sobre todo a su transformación y digitalización. Sin embargo, hablamos de un sistema que sólo está concebido para clasificar el adecuado etiquetado de los productos y que no atiende a muchas de las necesidades de los consumidores que cada vez demandan más información sobre los productos.
La pandemia trajo consigo nuevos hábitos para los consumidores. En concreto, el sector de la restauración se vio obligado a implantar los famosos códigos QR para frenar los contagios evitando el uso de las tradicionales cartas o menús con un formato tradicional. Una práctica que muchos restauradores han mantenido y que combinan pero que hace que los consumidores se hayan acostumbrado a consultar, por ejemplo, a través del código QR el menú de un restaurante. Ahora esa revolución digital, está llamada a imponerse en las grandes superficies, desplazando el uso del tradicional código de barras.
Y es que el futuro del gran consumo estará marcado, según los expertos por el uso de estos códigos QR que promueve a nivel mundial la organización GS1, de la que AECOC (la Asociación de Fabricantes y Distribuidores) es su máximo representante en España. Es una de las principales conclusiones a las que se han llegado en una jornada organizada por esta Asociación en las que se han analizado algunos casos de éxito de empresas que ya han optado por la implantación de códigos QR.
Consideran los expertos, asistentes a estas jornadas, que los códigos QR ofrecen múltiples ventajas tanto para los consumidores como para el propio sector del retail, como por ejemplo permitir una gestión más eficiente de los productos frescos, ya que la información contenida en estos códigos permitirá controlar mejor las fechas de caducidad sin necesidad de un reetiquetado. Además, al escanear un código QR en la línea de cajas, los sistemas podrán detectar si un lote de producto está caducado o afectado por una alerta de seguridad alimentaria, evitando así su venta y garantizando una mayor protección al consumidor. Además, el público en general que acude a una gran superficie podrá comprobar en cualquier momento si el producto que han adquirido está sujeto a una alerta sanitaria, accediendo de forma directa a la web del fabricante. “Esta transparencia no sólo refuerza la confianza en las marcas, sino que también mejora la seguridad del consumidor” ha explicado Elena Campdelacreu, Gerente de Estándares de GS1 Spain.
Con la vista puesta en 2027 para la implantación del QR en todos los productos
La industria trabaja ya con la vista puesta en 2027 para poder implementar una adopción generalizada de los códigos QR con el objetivo de integrar en un solo paso múltiples funciones: desde la identificación del producto en caja (función que ya desarrollaba el código de barras) hasta la conexión con plataformas digitales que permitan ofrecer detalles como por ejemplo, el origen, los ingredientes, certificaciones o incluso las promociones a las que está sometido un determinado producto.
Estos cambios no suponen una desaparición drástica del código de barras sino que lo que se producirá es una coexistencia durante unos años de ambos sistemas para realizar una transición gradual que permita tanto a las grandes superficies y comercios, como consumidores adaptarse al nuevo modelo.
Además, hay que tener en cuenta que las normativas cada vez son más exigentes sobre la necesaria información que tienen derecho a recibir los consumidores. Eso ha hecho que, por ejemplo, muchas empresas vinculadas como el sector vinícola, ya hayan adoptado estos códigos QR en sus productos. También la industria alimentaria está dando pasos en este mismo sentido, anticipándose así a las necesidades del mercado.