El Arzobispo de Mérida-Badajoz, D. José Rodríguez Carballo, ha hecho públicos una serie de nombramientos para el servicio pastoral de la Archidiócesis. Son los siguientes:

-Francisco Javier Domínguez Mancera: administrador parroquial de San Gregorio Ostiense, en Montijo.

–Andrés Román García: párroco de Bodonal de la Sierra.

-José Rubio Domínguez: copárroco de Ntra. Sra. de la Candelaria y San Miguel, en Zafra.

-Roberto Carlo Betanco Álvarez, cssr: párroco de Puebla de la Reina, Palomas y Oliva de Mérida.

-Bruno Kazinga: vicario parroquial de Santa Marta, Entrín Bajo y Entrín Alto.

–Orlando Corzo Pérez: párroco de Valle de Santa Ana, Valuengo, Brovales y La Bazana.

-Nemesio Frías Palanco: párroco de Bienvenida y Usagre.

-Joel Antonio Ventura Alvarenga: párroco de Fuente del Arco.

–Manuel Lagar García: vicario parroquial de Ntra. Sra. de los Milagros, en Mérida.

-Anacleto Gómez Torres: párroco de La Garrovilla.

–María Asunción Piñero Rodríguez: persona idónea para la asistencia religiosa en el Hospital de Zafra.

-Emilia Pizarro Vázquez: persona idónea para la asistencia religiosa en el Hospital de Zafra.

Luis Ramírez García: Delegado E. para el clero.

Juan Francisco González Vizuete: estudiará Catequética en Roma.

Pasan a la condición de eméritos:

–Pedro Maya Romero. Queda adscrito a la parroquia del Espíritu Santo (Badajoz).

-Demetrio Muñoz Atalaya.

Además, D. José crea una Comisión para la revisión del Misal Proprio que estará formada por:

-José Manuel Puente Mateo: Delegado Episcopal para la Liturgia y la Espiritualidad, quien será el coordinador de la Comisión.

-Francisco Copete Gil: Delegado Episcopal para la Causa de los Santos.

-Pedro Fernández Amo: Deán de la S. I. C. San Juan Bautista.

Carta a los sacerdotes

En una carta enviada por el Arzobispo a los sacerdotes, afirma que es “consciente de que cada cambio implica un esfuerzo y una adaptación, y por eso deseo expresar mi más sincero agradecimiento por vuestra generosa disponibilidad. Vuestra respuesta, marcada por el espíritu de servicio a la Iglesia, es un testimonio vivo de vuestro compromiso sacerdotal. Sé que no siempre es fácil dejar lo conocido y abrazar nuevos desafíos. Sin embargo, en cada uno de vosotros he encontrado una profunda disposición a acoger lo que la Iglesia os pide, confiando en que el Señor nos precede y nos acompaña en cada paso. Este espíritu de entrega es un don que enriquece a toda nuestra comunidad diocesana”.