Entre gritos de «no a la guerra, sí al feminismo» y «de norte a sur, de este a oeste, la lucha sigue cueste lo que cueste», cientos de mujeres han recorrido este domingo, 8 de marzo, las principales arterias de ciudades extremeñas como Mérida, Badajoz y Cáceres, reivindicando la igualdad «real».
«Este 8M tenemos un significado mucho más grande: el del no a la guerra y el de luchar contra el fascismo global que intenta utilizar los derechos de las mujeres como mercancía, como instrumento de cambio político y como un arma para arrojarnos en situaciones de conflicto bélico», ha remarcado Marisa Tena, de la Plataforma 8M de Mérida, en declaraciones a los medios desde la capital extremeña, donde se han manifestado más de 400 personas, según fuentes de la Policía Nacional.
Por ello, marchando tras una pancarta que reza ‘Feminismo visible, mujeres invencibles contra el fascismo global’, Tena ha llamado a la «unidad» de todo el mundo «en la misma dirección», así como a entender que «el feminismo no va en contra de nadie» sino que es «una forma de vivir y de intentar lograr la igualdad entre mujeres y hombres».
En esa misma línea, convencida de que el feminismo es «globalista», «internacionalista» y «antifascista», la técnica de la Asociación Malvaluna Alicia Ledesma Quintana ha instado a decir «basta ya de violencia» contra las mujeres, niñas y niños del mundo, ante un contexto internacional en el cual, ha lamentado, «las guerras están aumentando».
CONTRA EL MODELO «COLONIAL»
En la manifestación de Mérida, las mujeres migrantes también han ocupado un espacio en la marcha en aras de visibilizar unas «vejaciones laborales» que, han garantizado, sufren muchas de ellas, especialmente en trabajos relacionados con los cuidados o la limpieza.
«Nosotras tenemos un lema que dice no estamos todas, faltan las que te llaman señora y le pagas a cinco la hora», ha espetado la coordinadora del Movimiento de Mujeres Migrantes de Extremadura, Tania Irías, para condenar un «modelo colonial» que, ha insistido, convierte a mujeres migrantes en «esclavas» y en personas cuyo trabajo es «aguantar».
A renglón seguido, Irías se ha referido a la regularización extraordinaria de personas migrantes anunciada por el Gobierno de España, calificándolo de una «buena voluntad política» para con «el trabajo de años de mujeres migrantes y de personas en situación irregular que se atrevieron a levantar la voz y a recordar que sí tienen derechos».
«POCO QUE CELEBRAR, MUCHO QUE REIVINDICAR»
En la manifestación celebrada este domingo en Mérida se han hecho presente figuras del espectro político como la portavoz del Grupo Socialista en la Asamblea de Extremadura, Piedad Álvarez, quien ha subrayado que quedan «muchos motivos» para salir a las calles y «pocos para esconderse detrás de la extrema derecha».
«Este 8 de marzo es especialmente crítico y grave en Extremadura porque vivimos momentos de preocupación con lo que está ocurriendo en la Asamblea y con la señora Guardiola, que no tiene ninguna línea roja para que Vox la haga de nuevo presidenta y pueda conservar el sillón», ha alertado Álvarez.
Otro de los socialistas que se han sumado a la marcha ha sido el alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna, quien ha advertido que una de las primeras peticiones de la ultraderecha para formar gobierno en lugares como Extremadura tiene que ver con que «desaparezcan las ayudas a las víctimas de violencia de género».
«Cuando ellos hablan de chiringuitos, nosotros vemos que detrás de esas asociaciones y detrás de los ayuntamientos hay trabajadoras sociales, hay psicólogas, hay personal que atiende a las mujeres víctimas de violencia de género», ha precisado el regidor.
Por su parte, la portavoz de Unidas por Extremadura, Irene de Miguel, ha abogado por «no aceptar» discursos «vacíos» que, ha asegurado, «vienen acompañados de recortes en derechos feministas y en todas las políticas de lucha contra la violencia machista».
«Seguimos con oficinas de igualdad cerradas, sin plan de igualdad en la Junta de Extremadura, que es la empresa más grande de esta tierra, y seguimos viendo cómo no hay una asignatura de educación afectivo-sexual en las aulas que ponga el consentimiento en el centro y que proteja a nuestros menores de todo abuso», ha recordado.
LA VOZ DE LAS NUEVAS GENERACIONES
Reivindicando que entre las nuevas generaciones de jóvenes en Extremadura existe el compromiso de lucha por la igualdad, se han escuchado voces como las de Carmen, Delia o Claudia, adolescentes de 14 años que han asegurado que las peticiones del 8M no han de hacerse «por postureo» sino «de manera diaria».
«Hay muchísimas chicas que dicen que si no quieren no son acosadas, pero eso es completamente mentira», han confesado manifestando ser conscientes de que el machismo también afecta a los hombres haciéndoles creer «que no pueden llorar y que tienen que ser fuertes».
Por ello, han insistido sobre la importancia de, a su juicio, que en los hogares y centros educativos se apueste por la sensibilización e información frente a, lamentan, la «moda del machismo y del fascismo».
Agencias



