A veces, las historias más duras se cuentan con voz baja. Así habla Houssaine, joven inmigrante llegado desde Marruecos, cuya vida cambió para siempre tras emprender una travesía tan peligrosa como desesperada. Hoy, camina por las calles de Trasierra con la serenidad de quien ha sobrevivido al abismo.

Houssaine salió de su ciudad natal en Marruecos con apenas lo necesario y una convicción poderosa: escapar de una realidad sin futuro. Su camino lo llevó hasta Libia, donde durante dos meses vivió hacinado en una nave junto a otras 36 personas. Sin luz, sin espacio, con el miedo como compañero constante, esperaban la orden de salir.

Esa noche llegó. Sin previo aviso, fueron sacados a oscuras y embarcados rumbo al mar en una lancha sobrecargada, con rumbo incierto y sin garantías de volver a ver tierra firme. La travesía, como para tantos, fue un acto de fe.

La embarcación logró llegar a Lampedusa, en Italia. Pero el viaje de Houssaine no terminó allí. consiguió llegar hasta Málaga y, finalmente, a Trasierra, donde ha  reconstruido su vida.

En Trasierra, Houssaine no solo encontró refugio, sino también amistad.

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