JUAN FRANCISCO LLANO -El próximo sábado 28 de febrero, a las 20:30 horas, el Auditorio Municipal “Isidro Campillejo Fuentes” de Ribera del Fresno alzará el telón del Festival de Teatro “Memorial Ana María Báez” con una apuesta de alto voltaje dramático: la representación de Yerma, de Federico García Lorca, a cargo de Batilo Teatro. No se trata únicamente de abrir un ciclo cultural; se trata de hacerlo con una obra que interpela, sacude y obliga a mirar hacia dentro.

La elección no es casual. Yerma constituye uno de los vértices de la tragedia lorquiana, un texto atravesado por la frustración, el deseo imposible y la presión asfixiante de las convenciones sociales. En el personaje central confluyen la esterilidad biológica y la esterilidad simbólica de una sociedad que define a la mujer por su capacidad de ser madre. Batilo Teatro, consciente de esa carga semántica y ética, aborda el montaje desde una lectura contemporánea que subraya la vigencia del conflicto: el cuerpo como territorio de disputa y el silencio como forma de violencia.

La presidenta del colectivo, María Miranda García, anunciaba días atrás el inicio del festival con una declaración breve pero elocuente: “Comenzamos con la primera obra del Festival… y será con nuestro montaje: ‘Yerma’”. La frase, lejos de lo protocolario, condensa la responsabilidad de inaugurar un memorial que honra a una figura central del tejido cultural ribereño.

El Festival “Memorial Ana María Báez” nace como tributo a una mujer vinculada a la educación, la cultura y la vida asociativa local. Su nombre no se limita a presidir el cartel: articula el sentido del proyecto. Iniciar el ciclo con Yerma implica también una toma de posición simbólica. La dignidad de la protagonista lorquiana, su resistencia ante la imposición social, dialoga con la memoria de quienes entendieron la cultura como servicio público y compromiso comunitario.

En lo estrictamente escénico, Batilo Teatro ha consolidado una línea estética reconocible dentro del panorama amateur extremeño. Ya en su gira por Entrerríos y Valdetorres en noviembre de 2025, el grupo apostó por una puesta en escena depurada, donde la economía de elementos escenográficos potencia la fuerza del texto. El gesto, la respiración, la cadencia de la palabra y los silencios construyen una atmósfera de tensión creciente. No es un teatro de artificio, sino de verdad emocional. Como apuntaron críticas locales tras anteriores funciones: “No actúan: viven”.

El trabajo del elenco se caracteriza por el rigor textual —respeto escrupuloso a la arquitectura poética de Lorca— y por una corporeidad expresiva que evita la declamación retórica. La tragedia se encarna. La opresión se siente en la postura, en la mirada, en la distancia física entre los personajes. Esa fidelidad al espíritu del teatro popular lorquiano, entendido como herramienta de conciencia colectiva, define la identidad de la compañía ribereña.

Más allá de esta representación, Batilo Teatro ha desempeñado un papel sostenido en la dinamización cultural de la comarca: lecturas dramatizadas de Miguel Hernández en la Casa del Pueblo, talleres escolares, colaboraciones con el Colectivo Ataecina y el IESO Valdemedel. Su trayectoria demuestra que el teatro, en Ribera del Fresno, no es un acontecimiento aislado, sino un proceso continuo de formación, participación y memoria.

La función del sábado marcará, por tanto, algo más que el arranque de un programa. Será un acto de vecindad. Las entradas podrán adquirirse en el Bar La Parada, el viernes 27 en el mercadillo municipal (de 10:00 a 14:00 horas) y en taquilla desde las 19:45 horas el día de la representación.

En tiempos en que el teatro amateur afronta limitaciones presupuestarias y desafíos de público, el Memorial Ana María Báez se presenta como una afirmación colectiva: la cultura local no solo resiste, sino que se reinventa. Y lo hace, en esta ocasión, de la mano de una Yerma que, lejos de pertenecer al pasado, late con fuerza en el presente de Ribera del Fresno.