Desde Apag Extremadura Asaja queremos denunciar con la máxima contundencia la decisión del Gobierno de España de impedir que nuestra organización lleve a cabo un acto de reivindicación el próximo 10 de febrero en las inmediaciones de Moncloa, donde teníamos previsto entregar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, una tabla reivindicativa con los graves problemas que están asfixiando al campo extremeño.
Según nos ha comunicado la Delegación del Gobierno en Madrid, tras prácticamente 16 días de espera se ha resuelto “favorablemente” nuestra comunicación, pero con una salvedad inadmisible: el lugar solicitado para el acto ha sido desplazado nada menos que 2,4 kilómetros, es decir, casi dos kilómetros y medio, vaciando de contenido y visibilidad una protesta legítima. Una vergüenza absoluta. Un acto más de coacción de la libertad de expresión para nuestro campo.
Intolerable.
Desde Apag Extremadura Asaja entendemos que esta decisión confirma lo que ya era más que previsible y pone de manifiesto el grave deterioro de la libertad de expresión y del derecho a la crítica en nuestro país.
Se nos conduce a un sistema en el que no se permite al sector primario alzar la voz allí donde debe ser escuchada, evidenciando el desprecio absoluto del actual Gobierno hacia el campo.
Queda claro que al presidente del Gobierno no le importan en absoluto los agricultores y ganaderos, salvo cuando llega el momento de pedir su voto. El campo solo existe para este Gobierno en campaña electoral, mientras ignora de forma sistemática los problemas reales que amenazan su supervivencia.
Desde Apag Extremadura Asaja anunciaremos nuevos detalles sobre esta situación en una rueda de prensa que se celebrará el lunes 9 de febrero, a las 9:30 horas, en nuestra sede de Mérida, donde daremos a conocer las próximas acciones de nuestra organización ante este nuevo atropello al sector agrario extremeño.



