El delegado territorial de la Agencia Estatal de Meteorología (Agencia Estatal de Meteorología, AEMET) en Extremadura, Marcelino Núñez, ha presentado hoy el balance climático del invierno 2025-2026 —correspondiente al trimestre diciembre-enero-febrero— así como la predicción estacional para la primavera, que comenzará el próximo 20 de marzo a las 15:46 horas.

Durante su comparecencia, Núñez ha señalado que el invierno en Extremadura se ha caracterizado por ser muy húmedo en precipitaciones y cálido en temperaturas, situándose entre los más destacados dentro del periodo de referencia 1991-2020.

Precipitaciones muy superiores a lo habitual

El invierno 2025-2026 ha sido muy húmedo en Extremadura. Las precipitaciones medias registradas en la región han alcanzado 447,2 litros por metro cuadrado, frente a un valor medio de referencia de 156,3 litros/m².

Esto supone un superávit de 290,9 litros/m², equivalente al 286 % del valor de referencia, lo que sitúa a este invierno como el tercero más húmedo del periodo 1991-2020.

En cuanto al balance acumulado del año hidrológico 2025-2026 (desde octubre de 2025 hasta febrero de 2026), también ha sido calificado como muy húmedo. En este periodo se han acumulado 607,1 litros/m², frente a un valor medio de 318,6 litros/m², lo que representa un superávit de 288,5 litros/m² y el 191 % del valor de referencia.

Un trimestre cálido

En relación con las temperaturas, la media del trimestre diciembre-enero-febrero ha sido de 9,4 ºC, frente a la media de referencia de 8,6 ºC.

Esta diferencia supone una anomalía positiva de 0,8 ºC, por lo que el trimestre se clasifica como cálido. De hecho, se trata del séptimo invierno más cálido del periodo de referencia 1991-2020 en la región.

Previsión para la primavera

Respecto a la predicción estacional para el trimestre abril-mayo-junio de 2026, desde la AEMET se indica que no se observan señales claras en las diferentes fuentes de información.

 

Por ello, la probabilidad de los terciles de temperatura —frío, normal o cálido— se mantiene dentro de los valores climatológicos habituales en toda España.

Del mismo modo, la probabilidad de los terciles de precipitación —húmedo, normal o seco— también se sitúa en valores climatológicos normales en el conjunto del país, sin que exista una tendencia clara hacia ninguno de los escenarios.