Se ofrecen herramientas al voluntariado para apoyar y proteger a las personas migrantes, además de ofrecerles talleres específicos

Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz, mediante los programas de Animación Comunitaria e Inclusión Social, ha puesto en marcha un proyecto para mejorar el acompañamiento a las personas en situación administrativa irregular, un fenómeno que sigue en aumento y que plantea importantes retos sociales.

Este proyecto incluye formaciones dirigidas a las personas voluntarias de los servicios de acogida en las Cáritas Parroquiales y talleres con las personas migrantes.

Charlas formativas con apoyo legal

La formación tiene como objetivo poder dar una visión más amplia de las dificultades que presentan estas personas, ofreciendo herramientas para poder acompañarlas, ayudarlas y protegerlas. Todo ello, de manera integral, sin prejuicios y con un enfoque basado en la protección de sus derechos y la facilitación de recursos.

Para ello, Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz ha puesto a disposición de los diferentes equipos parroquiales una profesional del ámbito legal, quien, junto con otros técnicos de Cáritas, están desarrollando sesiones formativas donde resolver dudas y mejorar la capacidad de respuesta del voluntariado ante las necesidades de estas personas.

El programa de formación profundiza en las principales dificultades a las que se enfrentan las personas en situación administrativa irregular, abordando cómo brindarles un acompañamiento adecuado en su proceso de integración. También ofrece información sobre los derechos que les asisten y los recursos a los que pueden acceder, además de orientar sobre las entidades especializadas que pueden ayudar en la tramitación de su documentación. A través de esta iniciativa, se comparten testimonios que reflejan el impacto real de la formación tanto en las personas atendidas como en el voluntariado que las acompaña.

«Cuando una persona o una familia migrante entraba por la puerta de Cáritas, -cuenta la voluntaria Bea Díaz, — nos producía un encogimiento del corazón que costaba unos cuantos días recuperarse, por todo el sufrimiento que están viviendo y porque, como voluntarios, no teníamos suficientes recursos.

Ahora, -añade, — gracias a estas formaciones conocemos la manera de facilitarles el acceso a derechos fundamentales como la educación, la asistencia sanitaria y el empadronamiento.

Acompañarles en este proceso no solo les abre nuevas oportunidades, sino que también fortalece la confianza y la esperanza de quienes les acogen».