El colectivo sénior mantiene una elevada capacidad de gasto y ahorro y muestra una clara preferencia por el comercio físico y de proximidad
Los mayores de 55 años se han consolidado como uno de los principales motores del consumo en España, en un contexto marcado por la preocupación por el coste de la vida y las dificultades económicas que afrontan otros grupos de edad, especialmente los más jóvenes.
Según los datos facilitados, el gasto anual medio en consumo privado de este colectivo supera los 13.500 euros por persona, una cifra que refleja el importante peso que la población sénior tiene en la actividad económica nacional.
Esta capacidad de consumo está vinculada, en buena medida, a una mayor estabilidad económica y a una capacidad de ahorro acumulada a lo largo de los años. Desde el Club Senior Extremadura, Jorge Gruart relaciona esta situación con la independencia económica alcanzada por buena parte de este colectivo y con las dificultades a las que se enfrentan actualmente las generaciones más jóvenes.
“Yo lo achacaría a la estabilidad que significa una independencia económica. Yo creo que, por ejemplo, uno de los problemas que tiene la gente joven es el problema de la vivienda, de la carestía de vida”, ha señalado Gruart.
Viajes, deporte y tecnología, entre sus principales gastos
El consumo de los mayores de 55 años presenta además unas pautas concretas. Entre sus principales preferencias destacan los viajes y el deporte, actividades señaladas por un 72% del colectivo.
A continuación se sitúan los electrodomésticos y la tecnología, con un 62%, mientras que los dispositivos móviles alcanzan el 52% y el gasto en muebles y decoración representa un 46%.
Junto a sus preferencias de consumo, los sénior mantienen una característica especialmente relevante para el comercio: su apuesta por las tiendas físicas y el comercio de proximidad. Siempre que es posible, este colectivo continúa optando por realizar sus compras en establecimientos físicos y, especialmente, en los comercios de barrio.
Esta tendencia convierte a los consumidores mayores de 55 años en un segmento de especial importancia para el pequeño comercio y para la actividad económica de los municipios.
Un peso creciente en la economía nacional
El impacto económico de la población sénior va más allá de su capacidad de consumo. Los datos aportados sitúan su contribución a la producción nacional en torno al 33% del Producto Interior Bruto (PIB).
Asimismo, sus cotizaciones superarían los 138.000 millones de euros, lo que representaría aproximadamente el 34,5% del total.
Estas cifras ponen de manifiesto el importante papel que desempeña la población mayor de 55 años tanto como consumidores como por su contribución al sostenimiento de la actividad económica.
El 68% del ahorro está en manos de los mayores de 55 años
Uno de los datos más destacados es el relativo al ahorro. Según las cifras facilitadas, los mayores de 55 años concentran aproximadamente el 68% del ahorro, lo que les proporciona un mayor margen económico y capacidad para afrontar determinados gastos frente a otros grupos de edad.
Jorge Gruart considera que esta diferencia también está relacionada con las distintas circunstancias económicas que han vivido las generaciones. “Estamos hablando de un sector que ya en su día tuvo unos ahorros, tuvo una claridad de futuro, que ahora la gente joven no tiene”, ha explicado.
La capacidad económica de este colectivo tiene además una dimensión familiar. Los mayores de 55 años no destinan sus recursos exclusivamente a sus propias necesidades, sino que en numerosos hogares contribuyen también a sostener económicamente a otros miembros de la familia, especialmente a las generaciones más jóvenes.
De esta manera, el colectivo sénior se convierte también en un elemento de apoyo para la economía familiar, contribuyendo a financiar parte del consumo de los hogares y amortiguando las dificultades derivadas del encarecimiento de la vivienda y del coste de la vida.
Un colectivo clave para el presente y futuro del consumo
El conjunto de estos datos refleja la creciente importancia económica de los mayores de 55 años en España. Su capacidad de gasto, su volumen de ahorro, sus cotizaciones y su papel dentro de las economías familiares convierten a este colectivo en un actor relevante para el consumo y para numerosos sectores de actividad.
Viajes, deporte, tecnología, equipamiento del hogar y comercio de proximidad forman parte de sus principales áreas de gasto, mientras que su preferencia por los establecimientos físicos mantiene a los sénior como un público especialmente relevante para el comercio tradicional.
En un escenario económico marcado por el incremento del coste de la vida y las dificultades de acceso a la vivienda para las generaciones más jóvenes, la población sénior mantiene así un importante protagonismo tanto en el consumo como en el ahorro y en el apoyo económico dentro de las familias.



