La divulgadora y naturalista participa en la campaña ‘Planeta I: irrepetible’ de AMUS para visibilizar el impacto del calentamiento global sobre la fauna y reclama actuar “a tiempo” ante una situación que considera crítica
Redacción – Emocionada y con un mensaje de reivindicación y alerta ante las consecuencias del cambio climático, la naturalista y divulgadora Odile Rodríguez de la Fuente ha participado este martes en la liberación de un águila imperial ibérica recuperada por la asociación Acción por el Mundo Salvaje (AMUS). El ejemplar, bautizado con el nombre de Félix en homenaje a su padre, el naturalista Félix Rodríguez de la Fuente, ha regresado a la naturaleza en el Valle de Matachel, en la provincia de Badajoz, en el mismo entorno en el que fue rescatado a principios del mes de julio.
“Es impresionante… una maravilla; por favor, que mi padre, desde donde esté, ayude a este águila a tener una larga y próspera vida”, ha expresado emocionada Odile Rodríguez de la Fuente después de abrir las puertas de la caja de transporte y contemplar cómo el joven ejemplar emprendía de nuevo el vuelo.
Félix fue localizado al borde de la muerte después de abandonar prematuramente el nido como consecuencia del estrés térmico provocado por las altas temperaturas. Tras varias semanas de recuperación y cuidados especializados en el Hospital de Fauna de AMUS, en Villafranca de los Barros, el águila ha podido regresar finalmente a su hábitat natural.
Su historia representa, al mismo tiempo, una oportunidad para poner el foco en una realidad que los profesionales que trabajan con fauna silvestre están detectando cada vez con mayor frecuencia: los efectos que los episodios de calor extremo están provocando sobre las especies y sus procesos naturales.
Siete águilas imperiales rescatadas este verano
El caso de Félix no es aislado. AMUS ha rescatado este verano siete pollos de águila imperial ibérica que abandonaron sus nidos prematuramente en un contexto marcado por las elevadas temperaturas.
El presidente de AMUS, Álvaro Guerrero, ha explicado que algunos de estos ejemplares “se lanzaron al vacío” debido al calor, ya que los nidos permanecen expuestos al sol durante buena parte del día y pueden alcanzar temperaturas extremadamente elevadas.
Una vez en el suelo, los jóvenes se enfrentan a numerosos riesgos. Pueden morir como consecuencia de las condiciones del terreno, ser víctimas de depredadores como perros, zorros o jabalíes o perder la atención de sus progenitores, que pueden dejar de alimentarlos al encontrarlos fuera del nido.
La actuación de los equipos de rescate resulta, por tanto, fundamental para localizar a los ejemplares a tiempo y trasladarlos a centros especializados donde puedan iniciar un proceso de recuperación.
Dos meses de recuperación física y aprendizaje
El trabajo desarrollado por AMUS no se limita a recuperar el estado físico de los animales. Como explica Guerrero, el proceso de recuperación dura aproximadamente dos meses y comprende también un componente de aprendizaje y desarrollo de comportamientos propios de la especie.
“No es solamente un desarrollo físico, sino que también es un desarrollo psicológico”, ha señalado el presidente de AMUS, quien ha destacado las dificultades que supone para estos jóvenes animales ser separados de sus progenitores en una etapa especialmente importante de su desarrollo.
Para favorecer ese aprendizaje, el Hospital de Fauna utiliza como tutores a ejemplares adultos de águila imperial irrecuperables para la vida en libertad. Su presencia permite a los jóvenes observar comportamientos naturales de la especie y aprender pautas esenciales, al tiempo que se evita el contacto directo con las personas.
Una vez recuperados y preparados para regresar a la naturaleza, los ejemplares son liberados con emisores GPS, que permiten realizar un seguimiento de sus movimientos y obtener información sobre los territorios que utilizan y las amenazas a las que se enfrentan.
Félix, un nombre para la esperanza
El nombre elegido para este ejemplar tiene una fuerte carga simbólica. Odile Rodríguez de la Fuente ha querido rendir homenaje a su padre porque considera que este águila representa también una idea de esperanza y compromiso con la conservación de la naturaleza.
“Representa esa esperanza”, ha explicado la divulgadora, quien ha destacado la existencia de personas capaces de mantener una relación de empatía y sensibilidad hacia las distintas formas de vida.
La liberación de Félix se ha convertido así en mucho más que el regreso de un animal recuperado a su entorno. Para Rodríguez de la Fuente, simboliza la posibilidad de actuar y de proteger la biodiversidad cuando existe voluntad, conocimiento y compromiso.
“Lo que da vértigo es no reaccionar a tiempo”
Durante su participación en la iniciativa, la divulgadora ha lanzado también una advertencia sobre la necesidad de adoptar medidas frente al cambio climático y de atender las señales que está ofreciendo la ciencia.
Rodríguez de la Fuente ha advertido de que las consecuencias del calentamiento global no afectarán exclusivamente a otras especies, sino también a las personas, con un impacto especialmente significativo sobre quienes menos han contribuido al calentamiento global.
“Lo que más vértigo produce es la falta de reacción a tiempo, el no escuchar lo que nos está diciendo la ciencia”, ha manifestado.
A su juicio, el planeta atraviesa “un momento muy crítico para nuestra especie y las diferentes formas de vida que nos acompañan en este planeta”.
La naturalista también ha lamentado que la sociedad se encuentre, en muchos aspectos, “completamente desnaturalizada y deshumanizada”, aunque ha reivindicado la existencia de iniciativas y personas que demuestran que todavía es posible mantener una relación diferente con el medio natural.
“Soy optimista por ocasiones como esta, porque veo que al final hay personas con sensibilidad, que tienen una profunda empatía por todas las formas de vida”, ha afirmado.
‘Planeta I: irrepetible’, una llamada de atención desde la fauna
La liberación de Félix forma parte de la campaña ‘Planeta I: irrepetible’, impulsada por AMUS con el objetivo de llamar la atención sobre las consecuencias que el cambio climático está teniendo sobre la fauna.
Odile Rodríguez de la Fuente ha sido la primera de las personalidades que participarán en esta iniciativa, que contará también con representantes de diferentes ámbitos relacionados con la cultura, la comunicación y la divulgación, entre ellos la música, la poesía, el periodismo, la literatura y la divulgación ambiental.
La campaña pretende trasladar a la sociedad situaciones que, según AMUS, son cada vez más frecuentes y que reflejan cómo los episodios de calor extremo están alterando el comportamiento y las condiciones de supervivencia de distintas especies.
Entre ellas se encuentran el abandono prematuro de nidos de águilas y buitres negros, la muerte de jóvenes aguiluchos sobre cultivos cuyas temperaturas pueden superar los 45 grados, o la caída al suelo de vencejos y cernícalos cuando el interior de sus nidos se convierte en auténticas “trampas térmicas”.
Las grandes rapaces, ante un escenario de mayor vulnerabilidad
La campaña pone un foco especial sobre las grandes rapaces, consideradas especialmente expuestas a las consecuencias de los episodios de calor extremo y de la transformación de las condiciones ambientales.
El caso del águila imperial ibérica permite visualizar de forma concreta un fenómeno que, de otro modo, puede parecer lejano o abstracto. Un aumento de las temperaturas puede alterar el comportamiento de los animales, adelantar o modificar determinadas etapas de su desarrollo y aumentar los riesgos a los que se enfrentan los ejemplares jóvenes.
En este contexto, el trabajo de los centros de recuperación de fauna adquiere una especial relevancia, tanto para rescatar ejemplares en peligro como para obtener información sobre las amenazas que afectan a las especies y contribuir a su conservación.
La campaña ‘Planeta I: irrepetible’, desarrollada con la financiación del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), busca precisamente convertir estas historias en un mensaje de sensibilización dirigido al conjunto de la sociedad.
El vuelo de Félix como símbolo
Cuando Félix ha abandonado finalmente el lugar de su liberación y ha emprendido el vuelo sobre el Valle de Matachel, la imagen ha condensado el mensaje que AMUS y Odile Rodríguez de la Fuente quieren trasladar con esta iniciativa: la conservación de la naturaleza requiere actuar antes de que las amenazas sean irreversibles.
El joven águila imperial ha superado una situación límite gracias al rescate y al trabajo de recuperación desarrollado por los profesionales del Hospital de Fauna de AMUS. Ahora comienza una nueva etapa en libertad, monitorizada mediante tecnología GPS que permitirá conocer su evolución y sus desplazamientos.
Su nombre, Félix, mantiene además vivo el vínculo con una figura esencial de la divulgación ambiental en España y convierte su regreso a la naturaleza en un símbolo de continuidad, esperanza y compromiso.
“Que mi padre, desde donde esté, ayude a este águila a tener una larga y próspera vida”, ha pedido emocionada Odile Rodríguez de la Fuente.
Y mientras Félix se aleja de nuevo hacia su territorio, su vuelo se convierte en el punto de partida de una campaña que pretende recordar que el futuro de las especies depende también de la capacidad de la sociedad para escuchar las señales de la naturaleza y actuar a tiempo.
Foto: Agencias



