La abogada de la familia Verónica Guerrero: «Colaborar es contar la verdad»
Diego Meneses cuestiona la versión del mayor de los hermanos y pone en duda que nueve años después vaya a contar «la verdad» sobre lo ocurrido con su esposa
La reconstrucción judicial del asesinato de Francisca Cadenas celebrada este lunes, 14 de septiembre, en Hornachos ha dejado nuevas declaraciones de enorme trascendencia emocional para la familia de la víctima. Al término de la diligencia, el viudo de Francisca, Diego Meneses, ha señalado directamente a Manuel González, el mayor de los dos hermanos investigados, al que ha responsabilizado públicamente de lo sucedido y ha cuestionado la versión que éste habría ofrecido durante la reconstrucción.
«El Lolo es el causante de todo lo que ha pasado aquí, el que se quiere escapar», manifestó Meneses ante los medios de comunicación tras finalizar la diligencia judicial. El viudo ha mostrado así su convencimiento de que Manuel González tiene un papel fundamental en el crimen y ha puesto en duda que su participación en la reconstrucción haya supuesto realmente una colaboración esclarecedora con la investigación.
Las palabras de Diego Meneses llegan después de una jornada especialmente dura para la familia y para Hornachos, nueve años después de la desaparición de Francisca y apenas seis meses después del hallazgo de sus restos en el patio de la vivienda de los hermanos González, en la calle Nueva de la localidad.
Dos hermanos, dos posiciones diferentes ante la reconstrucción
La diligencia judicial permitió comprobar que los dos investigados mantuvieron posiciones diferentes ante la reconstrucción.
Manuel González, el mayor de los hermanos, sí participó y colaboró durante parte de la reconstrucción desarrollada por los investigadores. Por el contrario, Julián González, hermano menor y quien se confesó autor del asesinato de Francisca días después de su detención en marzo de 2026, decidió no colaborar en esta diligencia y ejerció su derecho a no declarar.
La reconstrucción se desarrolló en la vivienda de los hermanos, escenario que adquirió una importancia decisiva para la investigación después de que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil localizara allí, en marzo de este año, los restos de Francisca Cadenas, casi nueve años después de que desapareciera.
La diligencia pretendía reconstruir, con el mayor grado de precisión posible, las circunstancias que rodearon las últimas horas de vida de Francisca, así como determinar cómo pudieron desarrollarse los hechos en la noche del 9 de mayo de 2017, fecha en la que se perdió el rastro de la vecina de Hornachos.
Diego Meneses: «¿Va a decir Lolo la verdad ahora a los nueve años?»
El viudo de Francisca no ocultó su malestar después de conocer el resultado de la diligencia. Meneses considera que Manuel González mantiene una versión que no responde a lo ocurrido aquella noche y cuestiona que su participación pueda considerarse una colaboración efectiva si, a juicio de la familia, no se acompaña de un relato completo de los hechos.
«Manuel dice que no sabe nada», señaló el viudo, antes de poner en duda que el mayor de los hermanos vaya a contar ahora lo sucedido.
«¿O va a decir Lolo la verdad ahora a los nueve años?», llegó a plantear Meneses ante los medios.
El viudo insistió en que, desde su perspectiva, Manuel González es quien estaría tratando de desvincularse de lo ocurrido. «Ése es el causante de todo», reiteró.
Se trata, en todo caso, de la valoración y acusación expresada públicamente por el viudo de la víctima y no de una conclusión judicial. Manuel González continúa investigado y deberá ser la investigación judicial la que determine su grado de participación y las responsabilidades que pudieran corresponderle.
La familia afronta una jornada especialmente dolorosa
La reconstrucción ha supuesto para la familia Meneses-Cadenas el regreso, físicamente, a uno de los escenarios centrales de una historia que durante casi nueve años permaneció rodeada de incertidumbre.
Francisca desapareció la noche del 9 de mayo de 2017 después de salir de su domicilio tras despedirse de unos amigos. Durante años, su familia mantuvo la esperanza de encontrarla con vida mientras las investigaciones trataban de determinar qué había sucedido.
El caso dio un giro radical en marzo de 2026, cuando la UCO localizó restos óseos en el patio interior de la vivienda de los hermanos González. El hallazgo permitió poner fin a años de búsqueda y abrió una nueva fase judicial de enorme complejidad.
La posterior investigación llevó a la detención de Julián y Manuel González. Julián se confesó autor de la muerte de Francisca, mientras que Manuel ha mantenido su inocencia y ha negado conocer lo sucedido.
La reconstrucción celebrada este lunes pretendía precisamente avanzar en el esclarecimiento de aquellas circunstancias y contrastar las diferentes versiones existentes dentro de la causa.
Testigos y familiares también participaron en la diligencia
La jornada no se limitó a la participación de los dos investigados. La reconstrucción contó también con la presencia de personas relacionadas con las últimas horas de Francisca y con elementos relevantes de la investigación.
Entre los participantes estuvieron familiares y testigos que ya habían prestado declaración durante la instrucción. La pareja que vio a Francisca por última vez, un temporero que aseguró haberse cruzado con ella aquella noche y uno de sus hijos participaron en las diligencias y ratificaron, según Canal Extremadura, las versiones que ya habían trasladado anteriormente ante el juez.
De esta manera, la reconstrucción permitió poner en relación los distintos testimonios con los espacios físicos en los que se desarrollaron los acontecimientos, tratando de establecer una secuencia temporal y espacial lo más precisa posible.
Una jornada marcada por la tensión en la calle Nueva
El regreso de los dos hermanos a Hornachos estuvo acompañado de un importante despliegue de seguridad y de una fuerte respuesta emocional por parte de vecinos y familiares.
Los investigados llegaron trasladados desde la prisión de Morón de la Frontera, donde permanecen en prisión provisional. Su entrada en la vivienda se produjo bajo custodia de la Guardia Civil y en medio de la presencia de numerosos vecinos y medios de comunicación.
En la calle Nueva, donde se encuentra la vivienda y donde fueron encontrados los restos de Francisca, se concentraron vecinos desde primeras horas de la mañana. Se escucharon gritos e insultos dirigidos a los investigados y se exhibieron pancartas reclamando justicia y verdad para Francisca Cadenas.
La tensión reflejaba el impacto que el caso continúa teniendo en una localidad que lleva nueve años esperando respuestas.
Una investigación que todavía no ha concluido
La reconstrucción supone un nuevo paso dentro de una investigación que permanece abierta y que deberá determinar no sólo las circunstancias exactas de la muerte de Francisca, sino también el grado de participación que pudo tener cada uno de los investigados.
La participación de Manuel en la reconstrucción y la negativa de Julián a colaborar constituyen elementos que deberán ser valorados por el juez instructor junto al resto de las pruebas reunidas durante la investigación.
La defensa de Julián ya ha avanzado que su cliente estaría dispuesto a reconstruir los hechos ante el tribunal del jurado, en caso de que finalmente se celebre el juicio y se admita esta petición. Su abogado, José Duarte, ha señalado que Julián habría comunicado al juez su intención de participar en una eventual reconstrucción ante el jurado popular.
Mientras tanto, la acusación mantiene su pretensión de que se depuren todas las responsabilidades y ha planteado la máxima respuesta penal que pudiera corresponder si finalmente se acreditan los hechos que se investigan. RTVE recoge que la acusación busca la prisión permanente revisable, mientras la defensa resta valor a la reconstrucción realizada años después de los hechos.
«La familia está mal»
Al finalizar la reconstrucción, Diego Meneses reconoció el estado emocional en el que se encuentra la familia.
Han sido nueve años de incertidumbre, búsqueda y espera. Nueve años sin conocer dónde estaba Francisca y qué había ocurrido con ella. El hallazgo de sus restos permitió cerrar una parte de esa incertidumbre, pero abrió otra etapa todavía más dolorosa: conocer cómo murió y quiénes participaron en los hechos.
Por eso, las declaraciones del viudo tras la reconstrucción reflejan también la posición de una familia que continúa reclamando respuestas.
Meneses ha expresado de forma contundente su convicción personal sobre el papel de Manuel González y ha cuestionado su versión: «Ése, el Lolo, es el causante de todo», insistió.
Ahora será la investigación judicial, con el conjunto de testimonios, pruebas y diligencias practicadas, la que deberá determinar qué ocurrió realmente aquella noche de mayo de 2017 y cuál fue la responsabilidad de cada uno de los investigados.
La reconstrucción de este lunes no pone, por tanto, punto final al caso. Abre una nueva etapa en la que las declaraciones realizadas, las contradicciones que puedan existir y las pruebas obtenidas durante estos años tendrán que ser confrontadas para tratar de reconstruir, nueve años después, las últimas horas de Francisca Cadenas.
VERÓNICA GUERRERO: “COLABORAR ES CONTAR LA VERDAD”
La abogada de la familia de Francisca Cadenas califica de “colaboración enmascarada” la actitud de uno de los investigados y lamenta que la reconstrucción no haya permitido despejar las incógnitas que aún rodean el crimen
“Colaborar es contar la verdad”. Con esta afirmación, la abogada de la familia de Francisca Cadenas, Verónica Guerrero, ha resumido su valoración de la reconstrucción judicial practicada este lunes en Hornachos, una diligencia que, a juicio de la representación de la familia, no ha proporcionado todas las respuestas que se esperaban después de nueve años de incertidumbre.
Guerrero ha sido especialmente contundente al referirse a la participación de Manuel González Sánchez, único de los dos investigados que intervino en la reconstrucción. La letrada considera que su actitud no puede calificarse como una colaboración plena y ha definido lo ocurrido como una “colaboración enmascarada”.
La abogada de la familia ha lamentado que la diligencia no haya permitido obtener la información que, en su opinión, sería necesaria para avanzar en el esclarecimiento de los hechos.
“Hubiera estado más contenta si hubieran colaborado los dos y si hubiesen contado la verdad”, ha manifestado Guerrero al término de la reconstrucción.
La posición de la acusación particular es, por tanto, inequívoca: estar presente en una reconstrucción no significa necesariamente colaborar con la Justicia. Para Guerrero, la verdadera colaboración pasa por aportar información veraz que permita conocer qué ocurrió con Francisca Cadenas y determinar las responsabilidades que correspondan.
GUERRERO NO DA CREDIBILIDAD A LAS VERSIONES EXCULPATORIAS
La postura expresada ahora por la abogada se encuentra además en línea con la posición que ha mantenido desde que los dos hermanos fueron detenidos.
Guerrero ya señaló que la familia no concede credibilidad a las declaraciones de los investigados destinadas a exculpar a uno de ellos y que su prioridad son las pruebas y aquello que conste en las actuaciones judiciales, así como los resultados de la investigación de la UCO.
En este sentido, la letrada ha rechazado que pueda hablarse de una colaboración efectiva cuando, nueve años después de la desaparición, los restos de Francisca fueron localizados ocultos en el entorno de la vivienda de los investigados.
La reconstrucción celebrada ahora en Hornachos no ha hecho variar esa posición. Al contrario, Guerrero considera que la actitud observada durante la diligencia vuelve a poner sobre la mesa una cuestión fundamental para la familia: quién está dispuesto realmente a contar qué ocurrió aquella noche y quién no.
“UNA EXPERIENCIA HORRIBLE” PARA EL HIJO DE FRANCISCA
La abogada también ha puesto el foco en el enorme impacto emocional que ha tenido la reconstrucción sobre la familia.
Guerrero ha explicado que para José Antonio Meneses, hijo de Francisca, la diligencia ha resultado “horrible”, al tener que volver sobre sus pasos y reproducir nuevamente lo ocurrido después de la desaparición de su madre.
El hijo tuvo que regresar al escenario de aquella noche y recordar cómo acudió a la vivienda de los hermanos investigados para preguntar si sabían dónde se encontraba Francisca, además de revivir las llamadas y las primeras horas de búsqueda.
Para Guerrero, esta circunstancia pone de manifiesto que la reconstrucción no ha sido una diligencia cualquiera para la familia. Ha supuesto regresar físicamente al punto de partida de nueve años de dolor, incertidumbre y búsqueda de respuestas.
LA FAMILIA QUIERE RESPUESTAS, NO UNA RECONSTRUCCIÓN FORMAL
La valoración de Guerrero tras la jornada deja una conclusión clara: la familia necesita que la investigación avance más allá de las versiones de los investigados y se apoye en las pruebas que permitan reconstruir objetivamente lo sucedido.
La instrucción continúa abierta y todavía quedan diligencias y análisis periciales pendientes. Entre ellos, la abogada ha destacado el informe antropológico-forense definitivo de los restos de Francisca, cuyo estudio debe completarse y al que la acusación particular incorporará las aportaciones de su propio perito.
Guerrero ha advertido además de que el procedimiento será largo. Su previsión es que puedan transcurrir aproximadamente cuatro años hasta la celebración del juicio, una perspectiva que obliga a la familia a afrontar todavía un prolongado recorrido judicial. El caso deberá ser sometido a un Tribunal del Jurado.
LA ACUSACIÓN MANTIENE SU POSICIÓN SOBRE LA AGRESIÓN SEXUAL
La representación de la familia mantiene asimismo la tesis de que la investigación debe contemplar la posible existencia de una agresión sexual previa al asesinato, una línea que Guerrero ha señalado que aparece recogida en los informes de la UCO.
La letrada ya había anunciado antes de la reconstrucción que la acusación particular irá “a por todas” y que solicitará la máxima respuesta penal si durante el procedimiento se acredita esa hipótesis.
Guerrero sostiene, por tanto, una posición jurídica que deberá ser finalmente acreditada mediante las pruebas que se incorporen a la causa y que, en su caso, serán valoradas por el órgano judicial competente.
“NO BASTA CON ESTAR; HAY QUE CONTAR LA VERDAD”
Después de la reconstrucción, el mensaje de la abogada de la familia se mantiene firme.
“Colaborar es contar la verdad”.
La frase resume la decepción de la representación de la familia ante una diligencia en la que uno de los investigados participó y el otro no, pero que, a juicio de Guerrero, no ha permitido alcanzar el grado de esclarecimiento que la familia esperaba.
Nueve años después de la desaparición de Francisca Cadenas, la familia ya conoce dónde fueron localizados sus restos. Lo que ahora reclama es conocer toda la verdad sobre lo ocurrido y que la investigación determine, con pruebas, quiénes fueron responsables de su muerte y qué papel desempeñó cada uno.
Para Verónica Guerrero, esa verdad no puede construirse únicamente a partir de declaraciones interesadas.
Debe estar respaldada por las pruebas.
Y la familia, ha dejado claro la letrada, continuará hasta el final para que esas pruebas permitan hacer justicia a Francisca Cadenas.



