El presidente de Fundación Triángulo reivindica la memoria del colectivo LGTBI y defiende que la diversidad forma parte de la identidad democrática de Extremadura

El presidente de Fundación Triángulo, José María Núñez Blanco, ha recibido la Medalla de Extremadura durante el acto institucional celebrado con motivo del Día de Extremadura, en un emotivo discurso en el que ha reivindicado la memoria de quienes sufrieron discriminación y no pudieron vivir libremente su identidad y su orientación sexual.

Núñez ha convertido el máximo reconocimiento de la Comunidad Autónoma en un homenaje colectivo a todas aquellas personas que, durante décadas, tuvieron que enfrentarse al rechazo, al miedo y a la incomprensión, y que en muchos casos se vieron obligadas a abandonar sus pueblos y su tierra para poder vivir con libertad.

El presidente de Fundación Triángulo ha comenzado su intervención recordando al niño que fue, nacido y criado en Barcarrota, en el seno de una familia trabajadora, humilde y noble, que comenzó a sentirse diferente mientras crecía en una sociedad en la que todavía eran frecuentes los mensajes de desprecio hacia las personas homosexuales.

“Hoy, 54 años después recibo la Medalla de Extremadura, mi lugar en el mundo, por lo que haya podido aportar en la defensa del derecho a poder amar, desear y ser en mi tierra”, ha señalado.

Una historia personal convertida en compromiso colectivo

José María Núñez ha explicado que su trayectoria en defensa de los derechos LGTBI no puede entenderse al margen de la transformación social experimentada por Extremadura y por España durante las últimas décadas.

Ha recordado que, cuando comenzó su activismo, muchas de las realidades que actualmente forman parte de la sociedad extremeña parecían prácticamente imposibles.

En este sentido, ha puesto como ejemplo el reconocimiento social de las parejas del mismo sexo, las familias homoparentales y la realidad de las personas trans.

El presidente de Fundación Triángulo ha recordado que “aquel joven” que fue no podía imaginar que años después dos hombres pudieran pedir matrimonio públicamente ante miles de personas en una celebración como Los Palomos.

También ha reivindicado expresamente que “las mujeres trans son mujeres”, defendiendo la dignidad y el reconocimiento de todas las personas independientemente de su identidad u orientación sexual.

Los difíciles comienzos del activismo LGTBI en Extremadura

Núñez ha repasado igualmente los orígenes del movimiento organizado por los derechos LGTBI en Extremadura, recordando especialmente los años noventa, cuando los espacios de encuentro eran escasos y el miedo continuaba condicionando la vida de muchas personas.

Ha explicado que en 1995 los lugares donde lesbianas y gais podían relacionarse eran fundamentalmente algunos establecimientos de ocio que, además de espacios de encuentro, funcionaban como auténticos refugios para muchas personas.

En aquellos años surgió el proyecto “De par en par”, una iniciativa que supuso un paso adelante en una sociedad en la que, según ha recordado, “mucha gente aún tenía miedo”.

El presidente de Fundación Triángulo ha reivindicado asimismo el papel de las personas y organizaciones que se implicaron desde los primeros momentos y que contribuyeron a que la igualdad y la diversidad fueran incorporándose a la agenda social e institucional.

Ha tenido palabras de reconocimiento para Ángela Rivera, Pepe Álvarez y Guillermo Fernández Vara, destacando especialmente la importancia que tuvo el compromiso de personas de diferentes sensibilidades políticas para avanzar en la conquista de derechos.

Una medalla para quienes fueron perseguidos y discriminados

Uno de los momentos más emotivos del discurso ha llegado cuando José María Núñez ha dedicado la distinción a quienes le precedieron y no pudieron disfrutar de la libertad que hoy existe.

Ha recordado a las personas que tuvieron que emigrar a Madrid, Barcelona o Alemania para escapar de la discriminación y también a quienes permanecieron en sus pueblos, pero tuvieron que vivir su identidad o su orientación sexual en silencio.

“Pienso, con un nudo en la garganta, en quienes se quedaron para vivir una vida truncada”, ha manifestado.

Núñez ha reivindicado que muchas de esas personas tienen nombre y apellidos y ha pedido que su memoria permanezca viva.

“La memoria no es rencor, la memoria es reconocer su dignidad, y es la única garantía de no repetir el pasado”, ha afirmado.

En este sentido, ha defendido que el reconocimiento que recibe debe entenderse también como un homenaje a todas esas generaciones que sufrieron discriminación y que hicieron posible, con su resistencia y sacrificio, la sociedad actual.

La diversidad, parte de la identidad democrática extremeña

José María Núñez ha agradecido a la Junta de Extremadura la concesión de la Medalla y ha destacado la importancia de que el máximo reconocimiento institucional de la Comunidad Autónoma distinga por primera vez esta causa.

A su juicio, la decisión representa un “mensaje nítido de que la diversidad forma parte indiscutible de nuestra identidad democrática”.

El presidente de Fundación Triángulo ha defendido que los avances conseguidos durante las últimas décadas deben protegerse y ha advertido frente a cualquier intento de retroceso en materia de igualdad y derechos.

“A quienes pretendan hacernos retroceder, a quienes alientan discursos de odio señalando la igualdad de las mujeres y la diversidad, decirles con total serenidad y firmeza que no permitiremos ni un solo paso atrás”, ha afirmado.

“Ya no tenemos miedo, ni estamos solos”, ha añadido.

Extremadura como tierra segura para todas las personas

Durante su intervención, Núñez ha reivindicado la necesidad de continuar trabajando para que Extremadura siga siendo una tierra segura para todas las personas, independientemente de su identidad, orientación sexual o forma de vivir y expresar su vida.

“Que alguien sea gay, lesbiana, bisexual, trans, intersexual o no binarie no cambia en nada quién es”, ha señalado.

Asimismo, ha defendido la importancia de continuar trabajando también en el ámbito internacional para garantizar que ninguna persona sea perseguida o discriminada por su identidad u orientación sexual.

“Seguiremos trabajando a nivel internacional para que nadie sea ilegal en ningún lugar por su identidad y su orientación sexual”, ha afirmado.

Un mensaje a las familias

El discurso ha incluido también un mensaje dirigido directamente a las familias extremeñas, a las que ha pedido acompañar y proteger a sus hijos, hijas, nietos, nietas, sobrinos y demás familiares cuando descubran o expresen una identidad u orientación sexual diferente.

“Si tienen hijos, nietas, primos o sobrinas que sienten o aman de forma distinta, abrácenlos”, ha reclamado.

Un mensaje que resume una de las principales reivindicaciones de su intervención: que ninguna persona tenga que abandonar su pueblo, su familia o su tierra para poder vivir con dignidad y libertad.

Un agradecimiento final a sus padres

José María Núñez ha cerrado su intervención con un recuerdo especialmente emotivo para sus padres.

“El hombre que hoy les habla sabe que nada habría sido igual sin el cariño que tuve en casa”, ha afirmado.

Ha dedicado a ambos un agradecimiento público por el amor y el apoyo recibido y ha compartido con ellos la Medalla de Extremadura.

“Papá, mamá, gracias eternas por todo. Comparto esta medalla con vosotros, en memoria de quienes en esta tierra que me enseñasteis a amar, no pudieron ser”, ha concluido.

La Medalla de Extremadura a José María Núñez representa así un reconocimiento a una trayectoria personal y colectiva vinculada a la defensa de los derechos LGTBI, pero también un homenaje a todas aquellas personas que, durante generaciones