La llegada de una borrasca atlántica dejará precipitaciones en la región y máximas que podrían caer hasta situarse entre los 15 y los 30 grados
Extremadura afrontará la próxima semana un cambio significativo de las condiciones meteorológicas, con la llegada de una borrasca atlántica que traerá lluvias y un descenso generalizado de las temperaturas.
La situación comenzará a cambiar este domingo, cuando no se descartan precipitaciones en el norte y el extremo occidental de la comunidad. Será el lunes cuando aumente la probabilidad de lluvia, especialmente en la mitad norte de Extremadura, coincidiendo con el paso de frentes asociados a la borrasca.
Las temperaturas máximas continuarán descendiendo y se situarán, de manera general, entre los 15 y los 30 grados. La tendencia a la baja continuará durante los días posteriores y, según las previsiones actuales, el jueves los valores podrían oscilar entre los 11 y los 26 grados.
El cambio será especialmente acusado después de las temperaturas registradas esta semana. Extremadura alcanzó el pasado martes una máxima de 41,4 grados. Al día siguiente, los termómetros bajaron 4,3 grados y ayer la máxima regional se quedó en 33,9 grados, lo que supone un descenso de 7,5 grados en apenas dos días.
La previsión de Aemet apunta a un escenario de cielos muy nubosos o cubiertos y precipitaciones en distintos momentos de la semana, con mayor incidencia en la mitad occidental de la Península. En Extremadura, la incertidumbre todavía es elevada, por lo que la intensidad y distribución de las lluvias podrán concretarse conforme se acerque la llegada de los frentes.
La borrasca, poco habitual para estas fechas, se ha formado tras un proceso de ciclogénesis profunda en el Atlántico Norte, al noroeste de las Azores. Aunque está previsto que se disipe durante el lunes, la vaguada asociada permanecerá hasta el martes y podría dar paso a otra situación similar.
Así, Extremadura dejará atrás el episodio de calor de los últimos días para entrar en una semana marcada por un ambiente mucho más fresco y la posibilidad de lluvias. La evolución de la borrasca será clave para determinar cuánto y dónde lloverá en la comunidad.
De cara a la semana del 31 de agosto al 6 de septiembre, las previsiones actuales sitúan las temperaturas de la mitad occidental peninsular en torno a sus valores habituales, aunque todavía no existe una tendencia clara respecto a las precipitaciones.



