Unidas por Extremadura acusa al Gobierno de plegarse a los intereses de las eléctricas y advierte de que prolongar la vida de la central hasta 2030 solo supone “alargar la agonía” de Campo Arañuelo
La portavoz de Unidas por Extremadura, Irene de Miguel, ha rechazado con contundencia la decisión del Gobierno de prolongar hasta junio de 2030 la actividad de la central nuclear de Almaraz y ha denunciado que esta medida beneficia fundamentalmente a las compañías eléctricas propietarias de la instalación.
En un vídeo difundido en sus redes sociales, De Miguel ha resumido su posición con una frase tajante: “La prórroga de Almaraz se la pueden meter por donde les quepa”. La portavoz ha cuestionado que la decisión pueda presentarse como “una victoria popular” y ha defendido que, en realidad, constituye “una victoria de las eléctricas”, que podrán continuar obteniendo beneficios de una instalación que, según ha señalado, está “sumamente amortizada”.
De Miguel ha criticado asimismo que las empresas propietarias no hayan realizado, a su juicio, las inversiones necesarias para garantizar la continuidad de la central durante los últimos años, al dar por hecho que se cumpliría el calendario de cierre previamente acordado.
“En Extremadura somos unos pagafantas”, ha lamentado la portavoz, quien también ha cuestionado las medidas fiscales adoptadas para favorecer la continuidad de Almaraz. “Les quitamos los impuestos, nos quedamos con una instalación que tiene incidencias graves un día sí y otro día también y además lo festejamos”, ha señalado.
“Alargar la agonía” de Campo Arañuelo
La portavoz de Unidas por Extremadura ha advertido de que los tres años adicionales de funcionamiento de la central no resuelven el problema de fondo de Campo Arañuelo, sino que aplazan la necesidad de abordar una alternativa económica e industrial para la comarca.
“Disfrutemos de estos tres años más de prórroga, que no va a suponer nada más que alargar la agonía”, ha afirmado De Miguel, quien considera que la decisión demuestra que el Gobierno central carece de un proyecto alternativo para el futuro de la zona y que ha terminado plegándose a los intereses de las compañías eléctricas.
La dirigente de Unidas por Extremadura también ha cuestionado el modelo energético asociado a la central y ha advertido del riesgo de que Extremadura termine convertida, en sus palabras, en “un cementerio nuclear”, mientras mantiene su dependencia del uranio procedente del exterior.
De Miguel ha criticado además el momento elegido para anunciar la decisión, en pleno mes de agosto, y ha ironizado con que la prórroga se ha aprobado “con agosticidad y alevosía”, “pillándonos algunos en mitad de vacaciones”.
La portavoz ha advertido finalmente de que la ampliación hasta 2030 podría no ser la última. En este sentido, ha señalado que un futuro Gobierno del PP y Vox podría plantear nuevas prolongaciones de la actividad de la central. “Ya sabemos que tendremos nuclear hasta que pete. Esto es lo que tenemos”, ha concluido.
Schirinzi: “Es un patadón para adelante”
Por su parte, el diputado de Unidas por Extremadura Juan Schirinzi también ha rechazado la decisión del Gobierno y la ha definido como “un patadón para adelante”. A su juicio, prolongar la actividad de Almaraz hasta 2030 supone trasladar el problema a la próxima legislatura en lugar de afrontar desde ahora el cierre de la instalación y preparar una alternativa económica para Campo Arañuelo.
Schirinzi ha defendido que la central es una infraestructura “obsoleta” y ya amortizada y ha reprochado tanto al Gobierno central como a la Junta de Extremadura que no hayan impulsado durante los últimos años una verdadera estrategia de reconversión industrial para la comarca.
El diputado ha reclamado “políticas valientes” que permitan reducir progresivamente la dependencia económica de Almaraz y generar nuevas oportunidades laborales y empresariales para la zona.
En este sentido, Unidas por Extremadura considera que los años adicionales de funcionamiento de la central deben servir para planificar y ejecutar una transición industrial real, de manera que Campo Arañuelo disponga de un proyecto económico sólido cuando finalice definitivamente la actividad nuclear.
Schirinzi ha advertido de que, si no se avanza en esta dirección, en 2030 volverá a plantearse el mismo debate sobre una nueva prórroga. Para la formación, el objetivo debe ser evitar que la comarca vuelva a enfrentarse al cierre de Almaraz sin una alternativa económica y de empleo preparada.



