La autorización permite que las dos unidades de la central continúen operativas hasta el 8 de junio de 2030, aportando certidumbre al futuro energético, económico y laboral del Campo Arañuelo
El Boletín Oficial del Estado (BOE) publica hoy, viernes 14 de agosto, la autorización para prorrogar la explotación de las dos unidades de la Central Nuclear de Almaraz hasta el 8 de junio de 2030, una decisión de especial relevancia para Extremadura y para el conjunto del sistema energético nacional.
La resolución permite que la Unidad I y la Unidad II continúen desarrollando su actividad más allá de las fechas de cierre inicialmente previstas, fijadas en 2027 y 2028, respectivamente. En concreto, la prórroga supone aproximadamente 31 meses adicionales para la Unidad I y 19 meses para la Unidad II.
La decisión aporta un marco de mayor certidumbre para una instalación estratégica para Extremadura, tanto por su contribución a la generación eléctrica como por su impacto sobre el empleo, la actividad económica y el tejido empresarial del Campo Arañuelo.
La Central Nuclear de Almaraz constituye uno de los principales motores económicos de su entorno y mantiene una importante actividad asociada a empresas auxiliares, proveedores y trabajadores, además de generar actividad económica indirecta en el territorio.
Aval técnico y garantías de seguridad
La autorización llega después de la solicitud presentada en octubre de 2025 por Centrales Nucleares Almaraz-Trillo y tras el informe favorable emitido por el Consejo de Seguridad Nuclear el pasado 16 de julio de 2026.
El organismo regulador realizó la correspondiente evaluación de la documentación técnica y el seguimiento de las condiciones de seguridad nuclear y protección radiológica de la instalación.
La autorización queda condicionada al cumplimiento estricto de los límites y condiciones de seguridad establecidos, así como a la ejecución de un Plan de Mejoras derivado de las revisiones periódicas de seguridad.
Estabilidad energética y garantía de suministro
La continuidad de Almaraz se produce en un contexto energético internacional marcado por la incertidumbre y la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles.
La resolución señala entre los elementos considerados la contribución de la central a reducir la exposición del sistema eléctrico español a las fluctuaciones internacionales de los precios del gas y a reforzar la garantía de suministro.
Los análisis realizados apuntan además a que la continuidad de la instalación tendrá un impacto limitado sobre los objetivos de generación renovable. Según las estimaciones recogidas en la resolución, la producción renovable en 2030 se reduciría en torno a un 1,4 %, mientras que la generación mediante ciclos combinados de gas disminuiría aproximadamente un 7 %.
Una oportunidad para avanzar en la transición justa
La prórroga hasta junio de 2030 proporciona también un periodo adicional para avanzar en la planificación del futuro económico y laboral del Campo Arañuelo.
Durante estos años será posible seguir trabajando en la diversificación industrial y económica de la comarca, así como en la identificación y desarrollo de nuevas oportunidades de inversión y empleo.
La resolución recoge la importancia de facilitar la implicación de las empresas propietarias en alternativas industriales y laborales para el territorio, dentro del proceso de diálogo social asociado a una transición justa.
De esta manera, el periodo adicional de funcionamiento de la central ofrece un margen de tiempo relevante para preparar el futuro de la comarca con planificación y con alternativas que permitan mantener la actividad y el empleo.
Impacto limitado en la gestión de residuos
En relación con la gestión de los residuos derivados de la actividad de la central, Enresa ha señalado que el incremento asociado a la prolongación de la operación será poco significativo y no requerirá ampliar las actuales instalaciones de almacenamiento.
La publicación de hoy en el BOE establece así el nuevo horizonte de funcionamiento de las dos unidades de Almaraz, garantizando su actividad hasta el 8 de junio de 2030 y ofreciendo un escenario de mayor certidumbre para el sistema energético y para el territorio extremeño.
La decisión permite, además, disponer de un periodo adicional para continuar trabajando en el futuro económico, industrial y laboral del Campo Arañuelo ante el horizonte de cierre del parque nuclear previsto para 2035.



