Calera de León acogió el pasado lunes un emotivo encuentro dedicado a la trilla, una de las labores agrícolas tradicionales que durante generaciones formó parte de la vida cotidiana de los pueblos y que hoy se encuentra prácticamente desaparecida.
La actividad permitió recuperar y poner en valor los conocimientos, testimonios y experiencias vinculados a este antiguo oficio, reivindicando la importancia de conservar no solo los elementos materiales del patrimonio rural, sino también la memoria de las personas que hicieron posible estas formas de vida.
La organizadora del evento Marilo Baños Blasera a traves de las redes sociales informa que el acto se inició con la bienvenida de Carmen Rodríguez Fernández, en representación del Ayuntamiento de Calera de León. Posteriormente, Ismael Sánchez Expósito, técnico de Antropología de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Documental de la Junta de Extremadura, ofreció una aproximación a la trilla desde la perspectiva del patrimonio cultural y de las manifestaciones de la cultura tradicional.
Durante la jornada también se compartió el artículo sobre la trilla publicado en la Revista Tentudía en 2010, escrito por la organizadora de este acto, y que fue fruto de los testimonios y conocimientos de personas que vivieron directamente estas labores. La investigación tuvo su origen en la invitación de José Joaquín Cubero Zambrano para acudir a Los Barrancos, donde los hermanos Manuel y Marcial Mateos Megías recuperaron durante unos días esta antigua forma de trabajar el cereal.
Marilo Baños afirma que uno de los momentos más significativos del encuentro fue la proyección de fotografías y vídeos correspondientes a aquella trilla de julio de 2010. Las imágenes permitieron reencontrarse con personas, animales, herramientas, paisajes y escenas de trabajo que forman parte de la memoria colectiva de Tentudía.
La recuperación de estas imágenes tuvo además un marcado componente emocional, al permitir recordar a Manuel Mateos Megías, figura fundamental para hacer posible aquella experiencia, así como a otras personas que participaron en ella y que ya han fallecido. Sus rostros y sus conocimientos volvieron a estar presentes, años después, como parte de un patrimonio vivo que permanece en la memoria de quienes los conocieron.
El programa incluyó asimismo una mesa redonda con hombres del campo que vivieron la trilla en primera persona, que compartieron recuerdos, palabras, anécdotas y conocimientos sobre unas tareas agrícolas caracterizadas por su dureza y por la importancia que tuvieron en la economía y la vida de los pueblos.
La participación del público enriqueció el encuentro y favoreció un auténtico diálogo entre generaciones, poniendo de manifiesto el interés existente por conocer y preservar las tradiciones y formas de vida vinculadas al medio rural.
José Joaquín Cubero Zambrano intervino igualmente para aportar su experiencia y conocimientos sobre la materia y cerró la velada con una demostración práctica sobre la elaboración de un vencejo, elemento tradicional relacionado con las labores de la siega y la trilla.
La jornada puso de manifiesto que la conservación del patrimonio cultural no se limita a proteger edificios, herramientas, documentos o fotografías. También implica preservar las historias, conocimientos y experiencias de las personas que construyeron y transmitieron nuestra cultura rural.
El encuentro sirvió, por tanto, como homenaje a quienes dedicaron su vida al campo y como espacio para transmitir a las nuevas generaciones una parte esencial de la historia y las raíces de Tentudía.
Mariló Baños agradeció la participación de todas las personas que hicieron posible la actividad, de quienes compartieron sus recuerdos y conocimientos y del público que acudió al Conventual Santiaguista de Calera de León para escuchar, aprender y recordar.
La recuperación de aquella trilla de Los Barrancos, registrada en imágenes y palabras hace dieciséis años, demuestra el valor de documentar y conservar las expresiones de nuestro patrimonio rural.
Porque recordar es mantener viva nuestra historia y nuestras raíces. Y aquello que se conoce, se valora, se cuida y se protege.




