Las pérdidas superan los 62 millones de euros y la organización agraria advierte de una acampada en septiembre si la Junta de Extremadura no adopta medidas urgentes
Mérida, [fecha]. APAG Extremadura ASAJA confirma, una vez finalizada la campaña de cosecha, las peores previsiones para los cereales de invierno en la región.
La organización estima una reducción de la producción superior al 30 %, consecuencia de un año climatológicamente muy adverso que vuelve a situar a este cultivo entre los grandes perjudicados del campo extremeño.
A la caída de la producción se suma un nuevo descenso de la superficie sembrada. En la presente campaña se ha cultivado un 15 % menos de cereal que en 2025, alcanzándose únicamente 178.000 hectáreas entre avena, cebada, centeno, trigo y triticale, según los datos provisionales del FEGA.
La evolución del sector refleja un retroceso preocupante. Mientras que en 1999 se declaraban 309.000 hectáreas de cereal y se registraban 98.335 solicitudes de la PAC, en 2026 apenas se han presentado unas 41.000 solicitudes, lo que evidencia el progresivo abandono de la actividad agraria en Extremadura.
La producción media se ha situado en 2.300 kilos por hectárea, una cifra muy alejada de los 4.000 kilos por hectárea necesarios para cubrir los costes de producción, estimados por las administraciones en unos 800 euros por hectárea.
Esta situación supone unas pérdidas cercanas a 350 euros por hectárea, lo que se traduce en más de 62 millones de euros para el conjunto del sector cerealista extremeño.
Desde APAG Extremadura ASAJA denuncian que, mientras los agricultores acumulan pérdidas campaña tras campaña, las administraciones continúan sin ofrecer respuestas eficaces.
Como ejemplo, la organización recuerda las ayudas destinadas a compensar el incremento del coste de los fertilizantes: el Ministerio de Agricultura aporta 38 euros por hectárea, mientras que la Junta de Extremadura no ha destinado ni un solo euro para complementar esa ayuda.
Todo ello ocurre, además, en un contexto en el que España continúa siendo un país deficitario en producción de cereal.
Esta campaña la cosecha nacional volverá a situarse por debajo de los 15 millones de toneladas, frente a un consumo que supera los 34 millones de toneladas, incrementando la dependencia del exterior.
Ante esta situación, APAG Extremadura ASAJA exige a las administraciones, y especialmente a la Junta de Extremadura, la adopción inmediata de medidas que permitan garantizar la viabilidad del cultivo. Entre sus principales reivindicaciones destacan:
- Complementar la ayuda estatal a los fertilizantes con una aportación de la Junta de Extremadura, al menos en la misma cuantía.
- Aprobar de forma urgente una ayuda específica para el sector cerealista.
- Autorizar excepcionalmente la quema controlada de rastrojos como herramienta para combatir plagas, enfermedades y malas hierbas.
- Poner en marcha un plan extraordinario de ayudas, similar al aprobado en la primavera de 2023, dotado con 10 millones de euros.
La organización agraria advierte de que la paciencia del sector se ha agotado.
Si en las próximas semanas la Junta de Extremadura no ofrece una respuesta concreta a estas reivindicaciones, APAG Extremadura ASAJA convocará una movilización ante la sede de la Presidencia de la Junta, donde, durante el mes de septiembre, los agricultores instalarán una acampada de protesta para exigir soluciones reales al abandono que, a su juicio, sufre el campo extremeño.



