La solución, desarrollada por el equipo de i-DE en Cáceres-Plasencia y reconocida con el Premio i-DEas de Medio Ambiente, se prueba en Jaraicejo para evitar incidencias relacionadas con la presencia de nidos en instalaciones eléctricas

La innovación nacida en Extremadura al servicio de la protección del medio ambiente ya se está aplicando en la red eléctrica. La Subestación Transformadora de Reparto (STR) de Jaraicejo, en la provincia de Cáceres, acoge una prueba piloto de un dispositivo diseñado para proteger a las aves y sus nidos en determinados puntos de las instalaciones eléctricas, al tiempo que contribuye a reforzar la continuidad del suministro.

La iniciativa ha sido desarrollada por la Unidad Territorial de Subestaciones Cáceres-Plasencia de i-DE, la distribuidora eléctrica del grupo Iberdrola, y fue reconocida recientemente con el Premio i-DEas en la categoría de Medio Ambiente, un galardón que distingue las propuestas innovadoras impulsadas por los profesionales de la compañía para mejorar sus procesos y servicios.

El dispositivo consiste en unas piezas de plástico recortables y adaptables, diseñadas específicamente para colocarse en los huecos existentes en el enlace de barras de las subestaciones eléctricas. Su instalación permite crear una barrera

física que evita que los materiales empleados por determinadas especies de aves para la construcción de sus nidos puedan entrar en contacto con elementos de la instalación.

La acumulación de ramas, palos u otros restos utilizados en la nidificación puede ocasionar determinadas incidencias eléctricas al interferir con componentes de la infraestructura, llegando a provocar actuaciones de mantenimiento o interrupciones puntuales del servicio. Con esta solución, i-DE busca prevenir estas situaciones de una manera sencilla, eficaz y respetuosa con el entorno.

Además de reducir posibles afecciones sobre la red eléctrica, el dispositivo incorpora un importante componente ambiental, ya que limita el acceso de posibles depredadores a los nidos situados en el interior de las subestaciones, favoreciendo unas condiciones más seguras para la reproducción de las aves.

De una idea local a una solución aplicable a la red eléctrica

La propuesta surgió dentro del equipo de profesionales de la Unidad Territorial de Subestaciones Cáceres-Plasencia, que identificó una necesidad concreta durante las labores de operación y mantenimiento de las instalaciones eléctricas y planteó una solución orientada a compatibilizar la actividad eléctrica con la conservación de la biodiversidad.

Tras su desarrollo inicial, la propuesta fue presentada al programa interno de innovación i-DEas, donde obtuvo el reconocimiento en la categoría de Medio Ambiente por su capacidad para aportar mejoras tanto desde el punto de vista técnico como ambiental.

La solución ha sido posteriormente estandarizada con el objetivo de facilitar su fabricación, suministro e implantación en aquellas instalaciones donde pueda resultar necesaria.

De esta forma, una iniciativa surgida del conocimiento y la experiencia diaria de los trabajadores de la compañía puede convertirse en una herramienta de aplicación más amplia dentro de la red eléctrica.

“Esta solución nos permite poner en práctica nuestra propuesta y tener un impacto medioambiental muy positivo”, señalaron los integrantes del equipo galardonado, quienes destacaron la importancia de desarrollar medidas que permitan convivir a las infraestructuras eléctricas con el entorno natural.

La prueba piloto de Jaraicejo permitirá ahora analizar el comportamiento del dispositivo en condiciones reales, valorar su eficacia y estudiar sus posibles beneficios a largo plazo en materia de protección de la avifauna, mantenimiento de instalaciones y mejora de la calidad del servicio eléctrico.

Innovación y sostenibilidad para una red más respetuosa con el entorno

El proyecto se enmarca dentro de la estrategia de i-DE para avanzar hacia un modelo de red eléctrica más sostenible, eficiente y compatible con la protección del medio natural.

La compañía trabaja en el desarrollo de soluciones que permitan reducir el impacto de sus infraestructuras y favorecer la convivencia entre las instalaciones eléctricas y los ecosistemas donde están presentes.

En Extremadura, i-DE gestiona una extensa red formada por más de 10.600 kilómetros de líneas eléctricas de baja y media tensión, además de más de 2.000 kilómetros de líneas de alta y muy alta tensión. La infraestructura de la distribuidora en la comunidad autónoma incluye también 3.467 centros de transformación en servicio y 65 subestaciones eléctricas.

La compañía considera la protección de la biodiversidad como uno de los ejes fundamentales de su actividad y desarrolla distintas iniciativas dirigidas a minimizar el impacto de sus instalaciones sobre las especies y los hábitats naturales.

En este contexto, Iberdrola se ha marcado como objetivo alcanzar en 2030 un impacto neto positivo sobre la biodiversidad, impulsando actuaciones destinadas a la conservación de especies, la restauración de ecosistemas y la integración de criterios ambientales en el desarrollo de sus infraestructuras.

La experiencia piloto de Jaraicejo representa un nuevo ejemplo de cómo la innovación desarrollada desde el propio territorio puede aportar soluciones prácticas para afrontar los retos ambientales y energéticos actuales.