La Asociación para la Donación de Médula Ósea de Extremadura consolida un programa de ocio terapéutico que permite a niños, adolescentes y sus familias sustituir, por unos días, el hospital por las sonrisas y el apoyo mutuo

La Asociación para la Donación de Médula Ósea de Extremadura (ADMO) ha celebrado este fin de semana la séptima edición de su programa “Respiro Familiar de Verano”, una iniciativa que ha permitido a 77 extremeños —23 pacientes infantiles y adolescentes con enfermedades oncohematológicas y 49 familiares pertenecientes a más de una veintena de familias de toda la región, además del equipo de la asociación— disfrutar de un fin de semana de convivencia, ocio terapéutico y apoyo emocional en Madrid.

La conocida “marea amarilla” de ADMO volvió a llenar de ilusión el Parque Warner Madrid, donde los participantes pudieron dejar atrás, aunque solo fuera durante unos días, las consultas médicas, los tratamientos y los ingresos hospitalarios para recuperar una parte esencial de su infancia y adolescencia: la posibilidad de disfrutar, compartir y sonreír.

Desde primera hora del sábado, un autobús y varios vehículos particulares partieron desde distintos puntos de Extremadura con destino a la capital, transportando mucho más que equipaje. Cada familia llevaba consigo la ilusión de vivir una experiencia diferente, alejada de la rutina hospitalaria y centrada en el bienestar emocional de los menores y de quienes los acompañan.

Durante toda la jornada, las atracciones, los espectáculos y los encuentros entre familias se convirtieron en una herramienta terapéutica de primer orden. Entre montañas rusas, personajes de cine y momentos compartidos, los niños y adolescentes demostraron que el ocio también forma parte del proceso de recuperación y que las experiencias positivas contribuyen a mejorar la calidad de vida durante el tratamiento de enfermedades oncohematológicas.

Más allá de una actividad recreativa, el programa Respiro Familiar constituye uno de los principales proyectos de atención integral que desarrolla ADMO. Su objetivo es favorecer el descanso emocional de las familias, fomentar el apoyo mutuo y crear vínculos entre personas que afrontan situaciones similares, generando una red de acompañamiento que permanece activa mucho después de finalizar cada encuentro.

La programación continuó el domingo con un acto de convivencia entre las familias participantes, especialmente pensado para dar la bienvenida a quienes asistían por primera vez. Durante este encuentro se presentó la trayectoria de ADMO, asociación que desde hace casi tres décadas acompaña a pacientes con enfermedades de la sangre y trabaja de forma permanente en la promoción de la donación de médula ósea en Extremadura.

Pacientes, personas trasplantadas, familiares y donantes compartieron sus testimonios personales, poniendo de manifiesto el valor de la solidaridad y el impacto que un gesto altruista puede tener en la vida de quienes esperan un trasplante de médula ósea.

Posteriormente, los más pequeños participaron en una actividad en Micropolix, donde pudieron convertirse por unas horas en veterinarios, periodistas, sanitarios, científicos o bomberos. Esta experiencia permitió a los menores seguir alimentando sus sueños y mirar al futuro con ilusión, recordando que la enfermedad no limita sus aspiraciones ni su capacidad para imaginar nuevos proyectos de vida.

Desde ADMO destacan que este tipo de iniciativas tienen un importante componente terapéutico, ya que contribuyen al bienestar psicológico tanto de los pacientes como de sus familias, reducen el aislamiento que suele acompañar a estas enfermedades y fortalecen el sentimiento de pertenencia a una comunidad que comparte experiencias, dificultades y también esperanzas.

La asociación subraya además que programas como el Respiro Familiar representan un complemento imprescindible a la atención sanitaria, al ofrecer espacios donde recuperar fuerzas, compartir emociones y construir recuerdos positivos que ayudan a afrontar con mayor fortaleza el proceso de la enfermedad.

El VII Respiro Familiar de Verano ha sido posible gracias al respaldo de la Vicepresidencia y Consejería de Desregulación, Servicios Sociales y Familia de la Junta de Extremadura, así como a la colaboración de Fundación CB y la Diputación de Badajoz, entidades que mantienen su compromiso con la mejora de la calidad de vida de las personas con enfermedades oncohematológicas y de sus familias.

Con el regreso de la “marea amarilla” a Extremadura concluyó un fin de semana marcado por la convivencia, la solidaridad y la esperanza. Una experiencia que vuelve a demostrar que, junto a los avances médicos, el apoyo emocional, el acompañamiento y la generosidad de la sociedad también forman parte del camino hacia la recuperación.

Porque, como recuerda ADMO, cada nuevo donante de médula ósea representa una oportunidad de vida para quienes esperan un trasplante y cada gesto solidario puede convertirse en el comienzo de una nueva historia de esperanza.