La comunidad suma 48 animales más que el año anterior, aporta ya más del 11% de toda la población ibérica y consolida sus principales núcleos reproductores en las provincias de Badajoz y Cáceres
Extremadura ha alcanzado en 2025 su máximo histórico de población de lince ibérico con un total de 302 ejemplares censados, según los datos del último informe elaborado por el Grupo de Trabajo del Lince Ibérico. La cifra supone un incremento de 48 animales respecto a los 254 contabilizados en 2024 y confirma el papel cada vez más relevante de la comunidad autónoma en la recuperación de una de las especies más emblemáticas y amenazadas de la fauna europea.
Este crecimiento se produce en un contexto especialmente positivo para la conservación de la especie en la Península Ibérica. España y Portugal suman ya 2.663 linces ibéricos, un 10,9% más que el año anterior, consolidando una tendencia ascendente que ha permitido multiplicar la población desde los menos de cien ejemplares registrados a comienzos de este siglo.
Extremadura ya concentra más del 11% de los linces de la Península
Los datos del censo sitúan a Extremadura como el tercer gran territorio para la especie en España, por detrás de Castilla-La Mancha y Andalucía. De los 302 ejemplares contabilizados en la región, 203 corresponden a adultos o subadultos y 99 son cachorros nacidos durante 2025.
La comunidad alberga actualmente el 11,3% de toda la población ibérica de lince, una proporción que refleja la consolidación de Extremadura como uno de los territorios estratégicos para garantizar el futuro de la especie. A nivel peninsular, España concentra 2.269 ejemplares y Portugal 394, mientras que Castilla-La Mancha lidera el censo con 1.051 linces y Andalucía registra 885.
El valle del Matachel se mantiene como principal bastión de la especie
El núcleo más importante de Extremadura continúa siendo el valle del río Matachel, en la provincia de Badajoz, que integra los subnúcleos de Alange y Hornachos. En esta zona se han censado entre 178 y 179 ejemplares, más de la mitad de toda la población regional.
El área cuenta con 120 adultos o subadultos y 38 hembras reproductoras que han logrado sacar adelante entre 58 y 59 cachorros durante el último año. Estos datos consolidan al Matachel como uno de los principales focos reproductores de lince ibérico de toda la Península.
También en la provincia pacense destacan otros núcleos en expansión. El área del Ortiga registra 49 ejemplares, con 11 hembras reproductoras y 17 cachorros nacidos en 2025. A ellos se suman Valdecigüeñas, con seis ejemplares adultos o subadultos, y Sotillo, donde se han contabilizado entre 12 y 15 linces y hasta cuatro nuevas crías.
Cáceres refuerza la presencia del lince en el norte de la región
La provincia de Cáceres continúa ampliando la distribución de la especie gracias al crecimiento del núcleo de Valdecañas-Ibores, donde se han censado 52 ejemplares. De ellos, 33 son adultos o subadultos, mientras que nueve hembras reproductoras han permitido el nacimiento de 19 cachorros durante 2025.
Por su parte, el Parque Nacional de Monfragüe mantiene la presencia estable de la especie con tres ejemplares adultos o subadultos, dos machos y una hembra. Aunque durante este año no se ha detectado reproducción en este espacio protegido, la presencia continuada del lince confirma su progresiva expansión territorial dentro de Extremadura.
Más de sesenta hembras reproductoras y cerca de un centenar de cachorros
Uno de los indicadores más destacados del informe es el aumento de las hembras reproductoras o territoriales, que alcanzan ya las 62 en Extremadura. Este dato resulta fundamental para garantizar la estabilidad futura de la población y explica buena parte del crecimiento registrado en los últimos años.
Durante 2025 se contabilizaron entre 97 y 99 cachorros nacidos en los distintos núcleos de la comunidad autónoma, con una fecundidad media de 1,6 crías por hembra territorial. En el conjunto de España y Portugal, el censo recoge 542 hembras reproductoras y 952 cachorros nacidos durante el último año.
Un ejemplo internacional de conservación
La evolución del lince ibérico constituye uno de los mayores éxitos de conservación de fauna amenazada registrados en Europa. En poco más de dos décadas, la especie ha pasado de una situación crítica, con menos de cien ejemplares en libertad en 2002, a superar los 2.600 individuos en la actualidad.
Los responsables del informe destacan que el programa de recuperación desarrollado en España y Portugal se ha convertido en una referencia internacional por los resultados obtenidos, gracias a la colaboración entre administraciones públicas, entidades científicas y organizaciones conservacionistas.
La reducción de atropellos sigue siendo uno de los principales retos
Pese a la evolución positiva de la población, el informe advierte de que persisten amenazas importantes para la conservación de la especie. Durante 2025 se registraron 273 muertes de lince ibérico en la Península, de las cuales 212 estuvieron relacionadas con atropellos.
En Extremadura se contabilizaron 43 muertes, 30 de ellas provocadas por accidentes de tráfico. Además, se registraron dos fallecimientos por enfermedad y once por otras causas. Estos datos sitúan la siniestralidad viaria como uno de los principales desafíos para garantizar la consolidación de la especie en los próximos años.
Zarza de Granadilla, pieza clave en la recuperación del lince
La contribución de Extremadura al éxito de la especie va más allá de la población presente en el medio natural. El centro de cría en cautividad de Zarza de Granadilla, en la provincia de Cáceres, continúa desempeñando un papel esencial dentro del programa coordinado de conservación que este año cumple dos décadas de funcionamiento.
Desde que comenzaron las liberaciones de ejemplares criados en cautividad en 2011, se han reintroducido 424 linces en diferentes territorios con condiciones favorables para la especie. Extremadura fue una de las primeras regiones seleccionadas para estas actuaciones y los resultados obtenidos en 2025 confirman el acierto de aquella apuesta.
Con 302 ejemplares censados, una creciente capacidad reproductora y núcleos cada vez más consolidados, Extremadura se afianza como uno de los territorios fundamentales para garantizar el futuro del lince ibérico y para seguir escribiendo una de las historias de conservación más exitosas de las últimas décadas.



