El avance desigual en la elección de plazas de Medicina Familiar y Comunitaria refleja las diferencias estructurales entre comunidades y vuelve a situar el reto de la cobertura sanitaria rural en el centro del debate
Extremadura figura entre las comunidades autónomas con menor porcentaje inicial de plazas adjudicadas en Medicina Familiar y Comunitaria durante el proceso MIR 2026, una situación que vuelve a poner el foco sobre el equilibrio territorial del sistema sanitario español y sobre las dificultades históricas para atraer profesionales a regiones con elevada dispersión poblacional.
Así lo recoge el último informe del Observatorio MIR elaborado por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), que analiza la evolución de la adjudicación de plazas en todo el país y advierte de que los datos deben interpretarse con cautela, evitando conclusiones precipitadas sobre el atractivo profesional de la especialidad o de determinados territorios.
El proceso de elección de plazas permanecerá abierto hasta el próximo 27 de mayo, por lo que la situación actual constituye únicamente una fase inicial. Sin embargo, los patrones observados coinciden con tendencias consolidadas en convocatorias anteriores y permiten anticipar algunos de los desafíos estructurales que afrontan comunidades como Extremadura.
Un patrón repetido en territorios con fuerte implantación rural
Según el análisis de la sociedad científica, las primeras jornadas de adjudicación MIR tienden a concentrar las elecciones en grandes áreas urbanas, hospitales universitarios y unidades docentes con alto volumen asistencial hospitalario. Solo en fases posteriores el proceso avanza hacia territorios periféricos o con mayor dispersión geográfica.
Este comportamiento afecta especialmente a Extremadura, donde el modelo sanitario descansa de forma decisiva en la Atención Primaria y en una red territorial amplia que garantiza asistencia sanitaria a población distribuida en municipios pequeños y áreas rurales.
Lejos de interpretarse como falta de interés, la semFYC señala que esta dinámica refleja diferencias organizativas del sistema sanitario español y el peso que todavía tienen factores como la proximidad a grandes ciudades, las oportunidades profesionales percibidas o la concentración hospitalaria en la toma de decisiones de los futuros residentes.
Extremadura y el desafío de la continuidad asistencial
La situación adquiere especial relevancia en una comunidad autónoma marcada por el envejecimiento demográfico, la dispersión poblacional y la necesidad de mantener una atención sanitaria cercana al ciudadano. En este contexto, la Medicina Familiar y Comunitaria se convierte en el principal garante de la continuidad asistencial.
La presidenta de la semFYC, Remedios Martín, ha subrayado que los datos del MIR deben analizarse dentro del contexto real de la especialidad. Según explica, Medicina de Familia no responde a las mismas dinámicas que otras áreas médicas porque combina atención urbana y rural, seguimiento longitudinal del paciente y una elevada responsabilidad clínica en la coordinación del sistema sanitario.
En comunidades como Extremadura, el médico de familia no solo presta asistencia clínica, sino que actúa como figura clave para la prevención, el control de enfermedades crónicas, la atención domiciliaria y la cohesión sanitaria entre niveles asistenciales.
Evolución del proceso MIR a nivel nacional
A fecha de 18 de mayo, Medicina Familiar y Comunitaria acumula en España 444 plazas adjudicadas sobre un total de 2.544 ofertadas, lo que representa una cobertura estatal del 17,45%.
La semFYC recuerda que se trata de la especialidad con mayor volumen formativo del sistema sanitario, circunstancia que condiciona inevitablemente el ritmo de adjudicación. Mientras otras especialidades completan rápidamente sus plazas debido a su menor tamaño, Medicina Familiar necesita un periodo más prolongado para alcanzar niveles altos de cobertura.
El informe identifica porcentajes iniciales más elevados en comunidades como Navarra, Cantabria o País Vasco, mientras que regiones extensas o con menor densidad poblacional, entre ellas Extremadura, Castilla-La Mancha o Ceuta, presentan avances más lentos en las primeras fases.
El MIR como herramienta de planificación sanitaria futura
Más allá de la elección individual de plaza, la sociedad científica plantea que el proceso MIR constituye también un indicador estratégico sobre el futuro del sistema sanitario. Las decisiones adoptadas por los residentes determinarán dónde se concentrarán los especialistas que sostendrán la asistencia sanitaria en los próximos años.
Para Extremadura, esta cuestión resulta especialmente relevante. La disponibilidad futura de médicos de familia condicionará la estabilidad de los equipos de Atención Primaria, la accesibilidad sanitaria en áreas rurales y la capacidad del sistema para responder al incremento de patologías crónicas asociado al envejecimiento poblacional.
El Observatorio MIR recuerda que Medicina Familiar y Comunitaria desempeña una función distinta a otras especialidades generalistas. Mientras Pediatría se organiza en torno a redes específicas de atención infantil y Medicina Interna refleja principalmente la estructura hospitalaria, la Medicina de Familia actúa como una especialidad de cohesión territorial que garantiza equidad en el acceso sanitario.
Evitar comparaciones simplistas entre especialidades
Uno de los principales mensajes del informe es la necesidad de contextualizar las comparaciones entre especialidades médicas. Evaluar el ritmo de adjudicación sin tener en cuenta el número de plazas ofertadas, la distribución geográfica o el tipo de actividad asistencial puede conducir a interpretaciones distorsionadas.
La semFYC insiste en diferenciar entre especialidades de concentración hospitalaria —ligadas a centros de alta complejidad— y especialidades orientadas a la cobertura territorial, cuyo comportamiento en la elección MIR responde a dinámicas diferentes.
Desde esta perspectiva, la evolución inicial observada en Extremadura no constituye una anomalía, sino un reflejo del modelo sanitario español y de la importancia estratégica que mantiene la Atención Primaria en territorios rurales.
Un debate sanitario que trasciende el proceso MIR
El documento, elaborado con motivo del Día Mundial de la Medicina de Familia, pretende contribuir a un debate sanitario más amplio sobre la sostenibilidad del sistema público y el papel central de la Atención Primaria.
La sociedad científica considera que el análisis del proceso MIR debe servir para abrir una reflexión sobre incentivos profesionales, condiciones laborales, estabilidad de plantillas y reconocimiento social de la Medicina de Familia, factores que influyen directamente en la elección de destino por parte de los nuevos especialistas.
En el caso de Extremadura, el reto no se limita a completar las plazas formativas, sino a garantizar que los profesionales permanezcan en el territorio una vez finalizada su residencia, asegurando así la continuidad del modelo asistencial.
La evaluación definitiva del proceso no podrá realizarse hasta la finalización de la adjudicación de plazas a finales de mayo. No obstante, los expertos coinciden en que los datos actuales vuelven a evidenciar la necesidad de reforzar políticas específicas que favorezcan el equilibrio territorial y consoliden la Atención Primaria como eje vertebrador del sistema sanitario español.



