Extremadura mantiene sin cubrir 74 puestos de Medicina Familiar y Comunitaria y uno de Medicina Preventiva a falta de tres días para el final del proceso nacional de elección

El Servicio Extremeño de Salud (SES) encara la fase decisiva de la adjudicación de plazas MIR 2026 con 75 vacantes todavía sin cubrir cuando apenas restan tres jornadas para que concluya el procedimiento ordinario impulsado por el Ministerio de Sanidad. Del total de plazas pendientes, 74 pertenecen a Medicina Familiar y Comunitaria y una a Medicina Preventiva y Salud Pública, una situación que vuelve a poner de manifiesto las dificultades estructurales que arrastra Extremadura para captar residentes en Atención Primaria.

El escenario reproduce prácticamente el patrón vivido en convocatorias anteriores. Mientras las especialidades hospitalarias más demandadas se cubren en los primeros días de adjudicación, Medicina de Familia continúa acumulando renuncias y falta de demanda, especialmente en comunidades con elevada dispersión territorial, menor densidad de población y una importante carga asistencial en el medio rural, como sucede en Extremadura.

La adjudicación MIR de este año comenzó el pasado 4 de mayo con cifras récord para la comunidad autónoma. El SES ofertó 233 plazas médicas —235 si se incluyen las dependientes de Instituciones Penitenciarias— dentro de una oferta global de 320 plazas de Formación Sanitaria Especializada. La convocatoria suponía un nuevo incremento respecto a años anteriores y consolidaba la estrategia de la Junta de Extremadura de ampliar progresivamente la capacidad docente del sistema sanitario regional.

La especialidad con mayor peso volvió a ser Medicina Familiar y Comunitaria, con 98 plazas acreditadas repartidas entre distintas unidades docentes de la región. Esto significa que, a falta de tres días para el cierre del proceso, todavía permanecen vacantes cerca del 75% de las plazas ofertadas en esta disciplina. El dato refleja con claridad la brecha existente entre la necesidad real de médicos de familia y el interés que despierta actualmente la especialidad entre los futuros residentes.

La distribución de plazas se extendía por prácticamente todas las áreas de salud extremeñas. Badajoz y Cáceres concentraban el mayor número de vacantes formativas, aunque también existían plazas en Mérida, Don Benito-Villanueva, Plasencia, Coria, Navalmoral de la Mata y Llerena-Zafra. Buena parte de las plazas de Medicina Familiar y Comunitaria estaban vinculadas precisamente a centros de salud y dispositivos asistenciales de áreas rurales o semirrurales, donde el SES reconoce desde hace años dificultades de cobertura.

La situación preocupa especialmente porque la Medicina de Familia constituye la puerta de entrada al sistema sanitario público y sostiene buena parte de la actividad asistencial diaria. En Extremadura, el envejecimiento de las plantillas, las jubilaciones previstas para los próximos años y la falta de relevo generacional han convertido la captación de médicos de Atención Primaria en uno de los grandes retos del SES.

De hecho, organizaciones médicas y sindicatos sanitarios vienen alertando desde hace tiempo de que muchas plazas MIR de Familia no logran consolidarse posteriormente en contratos estables dentro del sistema extremeño. La temporalidad, las dificultades para conciliar, la sobrecarga asistencial y la dispersión geográfica son algunos de los factores que, según los profesionales, restan atractivo a la especialidad frente a otras ramas hospitalarias con mejores condiciones laborales y mayor reconocimiento profesional.

La convocatoria de este año incluía además novedades relevantes. Extremadura estrenaba por primera vez plazas de la nueva especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias, una de las principales incorporaciones del sistema MIR en los últimos ejercicios. También se reforzaron especialidades hospitalarias como Psiquiatría, Pediatría, Medicina Interna o Anestesiología, que agotaron sus vacantes en las primeras fases de adjudicación.

En paralelo, el Ministerio de Sanidad volvió a batir récord nacional de plazas MIR ofertadas, con más de 9.000 puestos en toda España. Sin embargo, el incremento cuantitativo no ha logrado corregir el problema específico de Medicina Familiar y Comunitaria, una especialidad que sigue concentrando la práctica totalidad de vacantes al final del proceso. En convocatorias anteriores, cientos de plazas quedaron sin adjudicar inicialmente en distintas comunidades autónomas, obligando al ministerio a abrir procesos extraordinarios de repesca.

Fuentes sanitarias consultadas señalan que Extremadura se encuentra entre las comunidades más afectadas por este fenómeno debido a sus características demográficas y territoriales. La dispersión poblacional y el elevado número de pequeños municipios obligan a sostener una extensa red de centros de salud y consultorios locales que requieren una elevada disponibilidad de facultativos. A ello se suma la competencia con otras autonomías que ofrecen incentivos económicos o mejores condiciones laborales para captar médicos jóvenes.

Desde la Junta de Extremadura se ha defendido en los últimos años la ampliación de plazas MIR como herramienta fundamental para garantizar el futuro del sistema sanitario regional. El Ejecutivo autonómico insiste en que aumentar la capacidad formativa permite generar cantera propia y favorece que parte de los residentes terminen desarrollando posteriormente su carrera profesional en la comunidad.

No obstante, los datos actuales vuelven a evidenciar que el problema no reside únicamente en la oferta formativa, sino también en la capacidad para hacer atractiva la especialidad y fidelizar a los profesionales una vez terminada la residencia. Los expertos recuerdan que buena parte de los médicos internos residentes eligen posteriormente otros destinos laborales o abandonan la Atención Primaria ante las dificultades acumuladas durante los últimos años.

El proceso ordinario de adjudicación finalizará esta misma semana. A partir de entonces, el Ministerio de Sanidad activará previsiblemente un procedimiento extraordinario para intentar cubrir las plazas que hayan quedado desiertas o aquellas liberadas por renuncias posteriores. En ese escenario, el SES volverá a intentar reducir el volumen de vacantes pendientes, aunque todo apunta a que Medicina Familiar y Comunitaria cerrará nuevamente la convocatoria como la especialidad con más dificultades de cobertura en Extremadura.

El resultado final del proceso será especialmente observado por el sistema sanitario extremeño, que afronta en los próximos años un escenario marcado por las jubilaciones masivas en Atención Primaria y por la necesidad de garantizar cobertura médica en zonas rurales y áreas de difícil desempeño. La falta de residentes suficientes amenaza con agravar los problemas de sustituciones, listas de espera y sobrecarga asistencial que ya afectan a numerosos centros de salud de la comunidad autónoma.