La familia de Francisca Cadenas, la vecina de Hornachos cuyo cuerpo fue localizado recientemente tras permanecer desaparecida durante nueve años, ha anunciado su firme determinación de impulsar todas las acciones judiciales necesarias para que los dos investigados por su muerte sean condenados a prisión permanente revisable, la máxima pena prevista en el Código Penal español.
El marido y los tres hijos de la víctima, junto al representante de QSD Global Paco Lobatón, comparecieron este lunes ante los medios de comunicación en Villafranca de los Barros después de prestar declaración ante el juez instructor encargado de la causa. Ambos detenidos, dos hermanos vecinos de la víctima, permanecen en prisión provisional investigados por delitos de asesinato y contra la libertad.
La familia trasladó un mensaje de unidad, determinación y confianza en la Justicia tras casi una década marcada por la incertidumbre, el dolor y la búsqueda constante de respuestas.
Determinación para lograr la máxima condena
La abogada de la familia, Verónica Guerrero, explicó que la estrategia jurídica se centrará en esclarecer completamente las circunstancias que rodearon la muerte de Francisca Cadenas y en exigir todas las responsabilidades penales que correspondan.
Guerrero afirmó que, si durante la instrucción se confirma la existencia de una agresión sexual previa al fallecimiento, solicitará formalmente la prisión permanente revisable para los investigados. Según señaló, esta línea de investigación no surge como una mera conjetura, sino que aparece reflejada en informes elaborados por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.
La letrada subrayó que la familia afronta el proceso con la determinación de “llegar hasta el final” para que los hechos no queden impunes.
Una investigación todavía abierta y con pruebas clave pendientes
El procedimiento judicial se encuentra aún en una fase inicial. Entre las diligencias pendientes figuran el informe antropológico definitivo, el análisis exhaustivo del material incautado durante el registro domiciliario y la reconstrucción judicial de los hechos, que la acusación prevé solicitar próximamente.
La defensa indicó además que, por ahora, no se plantean acciones legales relacionadas con posibles negligencias en los primeros momentos de la investigación tras la desaparición, ya que el objetivo prioritario es que avance la causa principal y se depuren responsabilidades penales.
Desmentido contundente sobre la autopsia
Durante la comparecencia, la abogada negó con rotundidad diversas informaciones difundidas recientemente sobre el contenido del informe forense, especialmente aquellas que apuntaban a una supuesta hora concreta de la muerte o a la posible exoneración de alguno de los investigados.
Según explicó, el informe forense existente tiene carácter preliminar y no fija ni el momento exacto del fallecimiento ni determina la participación individual de posibles autores.
Guerrero advirtió de que la difusión de datos incorrectos puede perjudicar seriamente el desarrollo del procedimiento judicial, que previsiblemente será juzgado por un tribunal del jurado, y apeló a la responsabilidad informativa para preservar la imparcialidad del proceso.
El relato del hijo menor cobra ahora un nuevo significado
Uno de los momentos más emotivos de la comparecencia llegó con el testimonio del hijo menor de la víctima, José Antonio Meneses, quien relató ante el juez y posteriormente ante la prensa los recuerdos de la noche en la que desapareció su madre.
El joven explicó que, antes de llamar a la vivienda de los ahora investigados, escuchó a una persona caminando con evidente nerviosismo y respiración agitada en el interior. Tras llamar a la puerta, esa respiración cesó de manera repentina. Al abrir, uno de los hermanos habría intentado impedir la visión hacia el interior del domicilio y mostraba signos visibles de tensión.
Asimismo, recordó que en los días posteriores a la desaparición se escuchaban fuertes ruidos de martillo y cincel procedentes de la misma vivienda donde años después fueron hallados los restos óseos de su madre, sonidos que hoy adquieren un significado distinto para la familia.
Una convivencia aparentemente normal tras la desaparición
Los familiares explicaron que, tras la desaparición, la relación social con los investigados fue aparentemente normal, sin sospechas directas. Hubo encuentros ocasionales e incluso gestos de cercanía, como el deseo expresado por uno de los hermanos de que el caso se resolviera o su asistencia para dar el pésame tras el fallecimiento de un familiar.
Estos hechos, señalaron, evidencian el impacto emocional que supone ahora afrontar la investigación judicial.
Petición de respeto y responsabilidad informativa
Durante la rueda de prensa, la familia leyó un comunicado en el que solicitó respeto hacia su intimidad y reclamó un tratamiento mediático responsable que evite la difusión de detalles innecesarios o sensacionalistas.
Pidieron que Francisca Cadenas sea recordada por su vida y por la persona que fue, y no únicamente por las circunstancias trágicas de su muerte, apelando a un compromiso ético que permita informar sin convertir el dolor en espectáculo.
Esperanza tras nueve años de incertidumbre
Después de nueve años de búsqueda, dudas y sufrimiento, la familia afronta ahora un proceso judicial que prevén largo y complejo, pero en el que depositan su esperanza de obtener finalmente verdad, reparación y justicia.
“Seguiremos adelante hasta el final”, concluyeron, convencidos de que el procedimiento judicial permitirá esclarecer definitivamente lo ocurrido y cerrar una de las desapariciones más dolorosas vividas en Extremadura en los últimos años.
Fotos: Cedidas y Juan Aguilar Sánchez



