El municipio de Montemolín se convirtió ayer en el epicentro de la tradición gastronómica extremeña con la celebración de una nueva edición del Concurso de Cocido Extremeño organizado por la Asociación de Mujeres Rurales, una cita ya consolidada como uno de los encuentros más destacados del calendario gastronómico regional.

Desde primeras horas de la mañana, calles y espacios habilitados se llenaron de ambiente festivo, aromas tradicionales y ollas en plena ebullición. Un total de 1.400 mujeres, pertenecientes a 18 asociaciones rurales de la provincia de Badajoz, participaron en esta jornada culinaria elaborando sus propias versiones del emblemático cocido extremeño.

La receta del éxito, coincidieron las participantes, no residió en secretos ocultos sino en la calidad del producto: buenos ingredientes ibéricos, garbanzos seleccionados y, sobre todo, el conocimiento transmitido de generación en generación. En esta edición, nueve localidades compitieron por conseguir el reconocimiento al mejor cocido extremeño, mientras que 15 municipios tomaron parte en el concurso de decoración de mesa, donde la creatividad y el cuidado de la presentación también tuvieron un papel protagonista.

Más allá de la competición gastronómica, el encuentro se vivió como una jornada de convivencia y puesta en valor del medio rural. Recetas compartidas, degustaciones colectivas y el intercambio de experiencias convirtieron el evento en un homenaje al papel fundamental de las mujeres rurales en la conservación y transmisión del patrimonio culinario y cultural de Extremadura.

Montemolín ejerció como anfitrión tras proclamarse vencedor en la edición anterior. El jurado anunció durante la jornada la localidad ganadora, que será la encargada de organizar el próximo encuentro, garantizando así la continuidad de una tradición que une gastronomía, territorio y memoria colectiva.