Profesionales y representantes sindicales solicitan una revisión técnica de la prueba y garantías de equidad en el desarrollo del proceso
Extremadura, marzo de 2026. — El reciente examen correspondiente al proceso selectivo convocado por el Servicio Extremeño de Salud (SES) para la provisión de 497 plazas de Enfermería ha generado una notable inquietud entre los aproximadamente 4.600 aspirantes que concurrieron a la prueba el pasado sábado.
Las preocupaciones manifestadas por los profesionales se centran principalmente en el diseño y la distribución de los contenidos del examen, que —según trasladan numerosos opositores— habría incluido un número significativamente elevado de preguntas relacionadas con legislación sanitaria y gestión administrativa, en detrimento de contenidos vinculados a la práctica asistencial diaria.
Necesidad de proporcionalidad en la evaluación
Desde una perspectiva técnica y profesional, distintos colectivos consideran fundamental que las pruebas selectivas evalúen de forma equilibrada las competencias necesarias para el desempeño real de la profesión enfermera, cuya actividad se desarrolla mayoritariamente en el ámbito asistencial directo, la atención clínica, la toma de decisiones en cuidados y la aplicación de protocolos basados en la evidencia científica.
La percepción generalizada entre los aspirantes es que la configuración del examen podría no haber reflejado de manera proporcionada esa realidad profesional, lo que ha derivado en una sensación de desajuste entre la preparación realizada y el contenido finalmente evaluado.
Estimaciones preliminares de resultados
De acuerdo con cálculos orientativos realizados a partir de plantillas provisionales y análisis de academias especializadas, el porcentaje de aprobados podría situarse entre el 10% y el 15% de los presentados. Aunque se trata de datos aún no oficiales, la cifra ha incrementado la preocupación en el colectivo por el posible impacto del resultado final.
El Sindicato de Enfermetia SATSE en Extremadura ha trasladado públicamente su inquietud ante esta situación, señalando que, de confirmarse dichas estimaciones, el número de aspirantes que superarían la fase de oposición sería excepcionalmente bajo en comparación con otros procesos selectivos similares desarrollados en el ámbito sanitario.
Cabe recordar que el sistema establecido es el de concurso-oposición, siendo la fase de oposición eliminatoria y representando el 60% de la puntuación total del proceso. Superar esta fase es requisito imprescindible para acceder a la valoración de méritos en la fase de concurso.
Solicitud de análisis y garantías
Ante este escenario, los profesionales solicitan:
- Una revisión técnica detallada del examen y de la adecuación de los contenidos a las bases de la convocatoria.
- La máxima transparencia en el procedimiento de resolución de impugnaciones.
- La valoración, si procediera, de medidas que permitan garantizar la equidad del proceso y evitar posibles perjuicios desproporcionados para los aspirantes.
Asimismo, algunos opositores han señalado incidencias organizativas relacionadas con la distribución del material en determinadas aulas, cuestiones que consideran oportuno analizar para reforzar la homogeneidad y seguridad jurídica del procedimiento.
Posición del SES
Desde el Servicio Extremeño de Salud se ha recordado que el plazo de impugnaciones permanece abierto y que los aspirantes pueden formular reclamaciones respecto a preguntas o respuestas del tribunal calificador.
La Administración sanitaria ha defendido igualmente la plena autonomía e independencia de los tribunales en el ejercicio de sus funciones, en base a la discrecionalidad técnica reconocida en la normativa que regula el sistema de selección de personal estatutario y provisión de plazas en el ámbito del organismo autónomo.
Llamamiento a la reflexión
Más allá del desarrollo puntual de esta convocatoria, el colectivo enfermero considera que esta situación abre una oportunidad para reflexionar sobre el modelo de evaluación en los procesos selectivos sanitarios y sobre la necesidad de garantizar que las pruebas midan de forma equilibrada y adecuada las competencias reales que exige el ejercicio profesional.
Los aspirantes subrayan el esfuerzo sostenido que supone la preparación de una oposición —compatible en muchos casos con el ejercicio profesional y responsabilidades familiares— y apelan a que el proceso preserve la confianza en el sistema, la seguridad jurídica y el reconocimiento al compromiso demostrado por quienes sostienen diariamente la atención sanitaria en Extremadura.



