Grupos ecologistas y particulares acaban de hacer pública una denuncia sobre la aparición de cientos de peces muertos en la zona del rebosadero del pantano de Hornachos, perteneciente al embalse de Los Molinos.
Estos grupos alertan de que el episodio, detectado hace unos dias refleja un grave desequilibrio ambiental que requiere una respuesta inmediata por parte de las administraciones competentes.
Según vecinos de la zona, en los días previos se observó un movimiento inusual de miles de carpas y carpines que remontaron el río desde Alange hasta el Matachel para llevar a cabo su proceso reproductivo, un comportamiento habitual en estas especies durante diferentes épocas del año.
Sin embargo, al llegar a las proximidades del pantano de Hornachos, gran parte de estos peces habrían quedado atrapados en charcos desconectados del cauce principal, formados por la falta de caudal y la propia estructura del rebosadero.
La inmensa mayoría se encuentran junto a la pared aunque también están en charcos de escasa renovación de agua, que se habrían convertido en un entorno sin oxigenación suficiente.
Este estancamiento, unido a la entrada de de agua a causa de las lluvias ocurridas en las últimas semanas, habría provocado la asfixia y muerte de cientos de ejemplares.
Vecinos y colectivos ambientales aseguran que la situación se ha prolongado el tiempo suficiente como para generar un impacto visible tanto en el entorno como en la calidad del agua.
Colectivos medioambientales reclaman la apertura de una investigación técnica que determine con precisión qué condiciones han contribuido al episodio y si existió algún fallo de gestión en el control del caudal o en el mantenimiento del rebosadero.
La organización subraya que estos fenómenos no pueden considerarse aislados, puesto que la reducción de caudales ecológicos, la fragmentación de los ríos y las variaciones bruscas en los niveles de los embalses aumentan la vulnerabilidad de la fauna acuática.
Colectivos ecologistas instan también a reforzar la vigilancia ambiental en los periodos de mayor sensibilidad biológica, como la época reproductiva, para evitar que la fauna quede atrapada en zonas sin salida.
Solicita además que se adopten medidas preventivas que garanticen la conectividad fluvial, la oxigenación adecuada de las aguas y la conservación de los hábitats asociados al embalse y a su entorno.
Los ecologistas afirman que la salud de los ecosistemas acuáticos es un indicador clave del estado ambiental de la región. El episodio del pantano de Hornachos debe servir, según la organización, como alerta para reforzar la gestión sostenible del agua en un contexto de sequías recurrentes y mayor presión sobre los recursos hídricos.
Medidas técnicas previstas ante la mortandad de peces en el pantano de Hornachos
1. Evaluación hidrológica y limnológica inmediata
Los organismos gestores suelen activar un protocolo de diagnóstico que incluye:
- Medición de oxígeno disuelto, conductividad, pH, temperatura y turbidez en diferentes profundidades.
- Análisis de amonio, nitritos, nitratos, demanda biológica de oxígeno (DBO) y materia orgánica.
- Revisión del caudal circulante y del régimen de vertido por el rebosadero para detectar discontinuidades o bloqueos.
Estos parámetros permiten determinar si el episodio se debe a hipoxia, colapso térmico, eutrofización localizada o fallos de conectividad hidráulica.
2. Retirada y gestión sanitaria de biomasa ictiofaunal
La acumulación de peces muertos aumenta la carga orgánica y acelera la desoxigenación. La gestión técnica suele incluir:
- Retirada manual o mecanizada de los ejemplares.
- Clasificación del material biológico para su eliminación conforme al Reglamento (CE) 1069/2009 sobre subproductos animales.
- Registro y cuantificación de las especies afectadas para evaluar el impacto poblacional.
3. Restablecimiento de la conectividad hidráulica
Dado que el problema se genera por aislamiento de charcos y pérdida de flujo, las intervenciones más habituales son:
- Apertura controlada de compuertas o incremento temporal del caudal ecológico para restablecer el flujo continuo.
- Eliminación de tapones sedimentarios o vegetales que impidan la recirculación del agua.
- Revisión estructural del rebosadero para determinar si su diseño genera puntos de atrapamiento.
4. Actuaciones de oxigenación y renovación hídrica
Si los niveles de oxígeno se encuentran por debajo de los umbrales críticos:
- Instalación temporal de aireadores de superficie o oxigenadores de columna.
- Bombeo de agua desde zonas más profundas del embalse para romper la estratificación térmica.
- Creación de flujos inducidos que renueven el agua estancada en los charcos donde se concentran los peces reproductores.
5. Evaluación de la dinámica reproductiva y medidas preventivas
Las administraciones suelen revisar el patrón migratorio de carpas y carpines para reducir la probabilidad de atrapamientos en el futuro. Las medidas incluyen:
- Diseño o mejora de pasos de peces y canales de derivación que permitan remontar o descender sin quedar aislados.
- Estudios de hidráulica de cauces y creación de microhábitats conectados que eviten zonas muertas sin retorno.
- Ajustes en la gestión estacional del embalse durante periodos de reproducción, especialmente si existe previsión de caudales bajos.
6. Evaluación del riesgo ecológico y comunicación de resultados
Una vez completado el análisis, suele elaborarse un informe técnico que:
- Determina la causa primaria y los factores coadyuvantes.
- Evalúa el impacto en la comunidad piscícola y macroinvertebrada.
- Propone medidas de gestión a medio plazo, incluido el refuerzo de la vigilancia ambiental.
- Recomienda ajustes en el plan de explotación del embalse, si procede.



